[ File # csp5268068, License # 2703241 ]
Licensed through http://www.canstockphoto.com in accordance with the End User License Agreement (http://www.canstockphoto.com/legal.php)
(c) Can Stock Photo Inc. / terachris

Alergias: principales tipos y sintomatología

  • Los síntomas que se producen ante cualquier episodio de alergia son secundarios a la liberación celular de distintos mediadores como consecuencia de la reacción que se produce entre el alérgeno y el anticuerpo de nuestro sistema inmunológico.
  • Los síntomas más comunes de las enfermedades alérgicas son cutáneos y respiratorios, sea cual sea el agente desencadenante.

 

Decíamos en capítulos anteriores que en España una de cada cuatro personas padece algún tipo de alergia, de manera que ya se dice que la alergia es la epidemia no infecciosa del siglo XXI.

Porque cada alergia es un mundo y presenta un cuadro sintomático diferente, hoy nos gustaría detenernos brevemente en la sintomatología y prevalencia de los principales tipos de alergia por los que nos podemos ver afectados. Se estima que entre el 30 y 40% de la población sufre algún tipo de alergia, aunque no se haya diagnosticado, por lo que desde estas líneas nos sentimos en la necesidad de concienciar y facilitar información sobre el tema.

Los síntomas que se producen ante cualquier episodio de alergia son secundarios a la liberación celular de distintos mediadores como consecuencia de la reacción que se produce entre el alérgeno (agente causal) que penetra en nuestro cuerpo y el anticuerpo que nuestro sistema inmunológico ha producido para defenderse del mismo.

Aunque sería imposible listar la totalidad de los alérgenos que pueden ser causa de las enfermedades alérgicas, si nos vamos a referir brevemente a las más importantes de ellas.

  • Pólenes:

Son los agentes más frecuentemente relacionados con las enfermedades alérgicas respiratorias (rinitis, conjuntivitis, asma bronquial). Los síntomas más habituales a nivel nasal son rinorrea (agüilla nasal), estornudos en salvas, picor y congestión; a nivel ocular fotofobia, lagrimeo, enrojecimiento y picor; y  a nivel bronquial, dificultad respiratoria, tos, sensación de ahogo y pitos en el pecho.

Aunque la sintomatología a veces, en etapas iniciales, puede ser difícil de diferenciar de un catarro, pensemos que los síntomas alérgicos habitualmente van a afectar a ambos ojos/fosas nasales, no desaparecen en pocos días y al estar relacionados con un agente causal estacional van a acudir a su cita con nosotros todos los años en la misma época.

  • Ácaros del polvo:

La alergia a los ácaros del polvo, junto con la anterior es muy frecuente, sobre todos en áreas (como las zonas costeras e islas) donde cuentan largos periodos del año con un clima más templado y húmedo. Sus síntomas más frecuentes son los mismos a los que hemos hecho mención en relación con los pólenes, con la peculiaridad de que no tienen comportamiento estacional sino que pueden desencadenar los síntomas alérgicos en cualquier periodo del año.

  • Hongos ambientales:

Al igual que ocurre con los ácaros del polvo, se ven favorecidos por condiciones ambientales húmedas. También se relacionan, como los anteriores, con alergias respiratorias (rinitis, conjuntivitis, asma) y afectan predominantemente a la población infantil. El que más frecuentemente se asocia a enfermedad alérgica es la alternaria tennuis.

  • Animales:

El alérgeno no es el pelo del animal, como popularmente se cree, sino algunas proteínas que se encuentran en la caspa, en la saliva y en la orina. Puede provocar reacciones cutáneas como picor, enrojecimiento, ronchas, y también problemas respiratorios como los que hemos comentado con anterioridad.

  • Alergia a los insectos:

Cuando se habla de alergia a los insectos, hay que pensar principalmente en la picadura de los himenópteros (avispas y abejas) y saber que el alérgeno causante de la reacción alérgica está en el veneno que en la picadura se inyecta en nuestro cuerpo. Los síntomas pueden ser cutáneos, como enrojecimiento e hinchazón en la zona de la picadura (escasa gravedad) o también generalizados y de mayor gravedad, pudiendo aparecer mareos, pérdida del conocimiento, urticaria generalizada, dificultad respiratoria, hinchazón de la garganta y en los casos más graves shock anafiláctico que puede tener consecuencias mortales para la persona que lo sufre.

  • Alimentos:

En nuestro país un 2% de la población adulta y un 7% de niños tienen alergia a algún alimento. Los alimentos más comprometidos son las proteínas de la leche de vaca, el huevo, los frutos secos, el pescado y el marisco. Sus manifestaciones clínicas pasan por urticaria,  eccema, angioedema, diarrea, hipotensión y, en los casos más graves, shock anafiláctico con riesgo vital para la persona.

  • Medicamentos:

Cualquier medicamento puede desencadenar los síntomas, pero los que más causan cuadros alérgicos son los antibióticos del grupo de la penicilina y los antiinflamatorios. Aunque los síntomas a los que se puede asociar son muy diversos, los más frecuentes son los cutáneos (enrojecimiento, inflamación, urticaria, picor intenso, reacciones exantemáticas, etc) y los respiratorios (rinitis, conjuntivitis, asma bronquial). Si la alergia es muy severa, puede desencadenar una anafilaxia y poner en peligro la vida de la persona.

  • Alergia de contacto:

Son procesos cutáneos que asocien a múltiples agentes siendo los más habituales los metales, productos de peluquería, látex. Sus síntomas son picor, quemazón, enrojecimiento y ampollas en la zona de contacto con el alérgeno. Tienen la peculiaridad que son reacciones alérgicas que requieren para producirse que la persona que las sufre haya tenido previamente largos periodos de tiempo de contacto con la causa de su alergia de contacto.

En resumen, como hemos comentado, los síntomas más comunes de las enfermedades alérgicas son cutáneos y respiratorios, sea cual sea el agente desencadenante.  El grado de intensidad de los mismos varía según la sensibilidad de la persona al alérgeno y la concentración/cantidad de éste. Pero, lo que es muy importante, no sólo por el aumento progresivo en la “intensidad” de la alergia que padecemos sino también porque la persona que padece una enfermedad alérgica tiene mayor facilidad para “hacerse alérgica” a nuevos alérgenos, es que acudamos al médico especialista: el alergólogo  para obtener un adecuado diagnóstico y el mejor tratamiento para nuestra enfermedad.

En próximos pots nos referiremos a aspectos preventivos y de tratamiento de gran interés para todos.

Jenaro Hernández
Especialista en Alergia. Gerente Médico de Merck

Enlaces relacionados:

¡La primavera, las alergias altera!

Comparte esta entrada