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Alergias, principal causa de consultas en otoño e invierno

Estornudos, picor de nariz, lagrimeo, congestión nasal y, en casos más graves, puede desembocar en una afección bronquial severa. Todos estos síntomas definen a las alergias, que pueden ser provocadas por el polen, frutos secos, medicamentos, animales, el sol… y es que cada vez se diagnostican más casos de alergias respiratorias y aumenta la intolerancia a más grupos de alimentos y otras sustancias, convirtiéndose en un auténtico problema de salud pública en países desarrollados que, además, afecta a personas de todos los grupos de edad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a las alergias entre las seis patologías más frecuentes y como la enfermedad crónica más común en la infancia. Mientras, la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alérgica Pediátrica (SEICAP) afirma que en los próximos años se calcula que un 50 por ciento de la población sufrirá algún tipo de alergia.

Dentro de las alergias podemos distinguir desde las cutáneas, como la dermatitis atópica; alergias oculares, tales como la conjuntivitis alérgica; respiratorias, como la rinitis o el asma alérgicos; alimentarias; a medicamentos, o las derivadas de picaduras de insectos. Los alérgenos emergentes y el aumento de la contaminación en los núcleos urbanos contribuyen a que la prevalencia vaya en aumento. Además, algunos tipos de alergias que antes se daban con carácter temporal (al polen o a las gramíneas), actualmente pueden causar síntomas e incomodidad desde meses anteriores, llegando incluso a intensificarse en invierno.

Los alérgenos, agentes que producen enfermedades alérgicas, pueden definirse como sustancias inocuas que inducen reacciones de hipersensibilidad en personas susceptibles. En este sentido, el sistema inmunitario del enfermo alérgico reconoce a estas sustancias como extrañas y potencialmente peligrosas y desencadena una serie de mecanismos de defensa que se manifiestan con los síntomas característicos (estornudos, picor de ojos…).

Este aumento también se ha visto reflejado en las consultas tanto de centros de salud como de hospitales, en los que las visitas al alergólogo se han incrementado.

Pese a que la vacunación y una mayor higiene han contribuido a disminuir la morbilidad y mortalidad de la población, factores como la contaminación contribuyen a que el polen se vuelva más agresivo, provocando una mayor irritación de las vías respiratorias.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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