alergias y vacunación

Alergias y vacunación, ¿cuándo acudir al alergólogo?

  • Una vez identificados los alérgenos responsables de los síntomas se deben instaurar medidas de control ambiental que eviten el contacto directo con la fuente.
  • Como no siempre es posible evitar el alérgeno responsable, a veces, es necesario recurrir a tratamientos farmacológicos que pueda ayudarnos a curar la alergia.

 

Cuando la sintomatología que presentemos sea sugerente de que podamos  presentar una alergia específica, ha llegado la hora de visitar a un médico especialista: el alergólogo ya que no sólo es el profesional más capacitado para decirnos a qué tenemos alergia sino que nos va a  orientar hacia el tratamiento más adecuado para la misma en caso de confirmarse nuestra sospecha.

El tratamiento de las enfermedades alérgicas, debe considerar 3 elementos fundamentales:

 1. Una vez identificados los alérgenos responsables de los síntomas se deben instaurar medidas de control ambiental que  eviten/disminuyan el contacto directo con la fuente. Así, por ejemplo:

– En relación con los alérgenos de pólenes, durante el periodo de polinización, se recomienda, entre otras medidas:Ventilar las viviendas a primera hora de la mañana o ya a la caída del sol, cerrando puertas y ventanas durante las horas de mayor calor.

  • Evitar salidas al campo y áreas con amplias zonas ajardinadas.
  • Cerrar las ventanillas de los vehículos durante los desplazamientos.
  • Usar casco integral para desplazamientos en motos.
  • Evitar desplazamientos en bicicletas o similares.
  • Es recomendable el uso de gafas de sol.
  • Seguimiento diario de las concentraciones polínicas en nuestra ciudad a través de los diferentes enlaces y páginas web disponibles.

– En relación con los ácaros del polvo:

  • Vivienda seca, soleada y bien ventilada.
  • Aspirar el polvo doméstico diariamente utilizando aspiradores con filtros HEPA. Evitar la presencia del paciente durante las actividades domésticas.
  • Evitar muebles y utensilios (cortinas, alfombras, edredones, etc) con facilidad para acumular polvo.
  • Uso de acaricidas.Cubrir colchones y almohadas con fundas de material antiácaros.
  • Lavado semanal de ropa de cama y elementos con facilidad para acumular polvo a temperatura superior a 70ºC.

– En relación con los hongos ambientales:

     En el domicilio

  • Ambiente seco y soleado con ventilación diaria.
  • No guardar ni colgar la ropa húmeda. Instalar lámparas en el interior de los armarios.
  • Mantener secos los baños.
  • Evitar el algodón de relleno en mantas, cojines, etc. Retirar plantas de interior.
  • Evitar focos de humedad en paredes y ventanas.
  • Deshacerse rápidamente de las basuras.

     En el exterior:

  • Evitar ejercicio físico en zonas con vegetación herbácea alta, materia orgánica en descomposición y/o donde se haya segado o manipulado grano recientemente.
  • Evitar lugares de almacenamiento de alimentos perecederos.

– En relación animales se debe evitar totalmente el contacto con aquellos a los que se padece alergia pero en el caso en que esta medida sea imposible, se recomienda:

  • Evitar la entrada del animal en los dormitorios y otras dependencias de la vivienda donde la persona alérgica permanezca largos periodos de tiempo.
  • Aspirar frecuentemente la vivienda. Retirar alfombras. Moquetas, cortinas… (retienen polvo y pelos).
  • Ventilación diaria y abundante de la casa.
  • Lavado semanal del animal.
  • Utilizar soluciones de ácido tánico al 3% para aplicar en la piel del animal: Desnaturalizan los alérgenos reduciendo su capacidad sensibilizante

 2. Tratamiento farmacológico. No siempre es posible evitar al alérgeno responsable, es entonces cuando entran en juego ciertos medicamentos que ayudarán al paciente a controlar los síntomas que se asocien a dicha exposición: antihistamínicos, corticoides y broncodilatadores son los medicamentos que ayudan al paciente alérgico a conseguir el mayor alivio transitorio de su sintomatología.

3. Inmunoterapia o vacunas. Junto con las medidas de evitación alergénica, las vacunas representan el único tratamiento que puede ayudarnos a curar nuestra alergia ya que actuarán reduciendo el grado de sensibilidad de nuestro organismo al alergeno que nos produce la alergia lo cual nos permitirá no sólo necesitar cada vez menos medicación sino mejorar nuestra calidad de vida y que la sensibilización que padecemos no nos impida desarrollar nuestra actividad diaria habitual. Consiste en la administración repetitiva y gradual de una sustancia alérgica con la intención de lograr su tolerancia. Las cantidades van aumentando progresivamente y el tratamiento dura varios años. El cuerpo va creando anticuerpos protectores y se producen cambios en las células del sistema inmune, en los linfocitos T, que hace que el alérgeno afecte en menor grado o incluso llegue a desaparecer la reacción frente al agente responsable.

Las personas con múltiples alergias responden peor a las vacunas que aquellas que tienen una sola alergia. Cuando se tienen muchas alergias los síntomas diferirán en intensidad, y el médico deberá valorar si su uso es recomendable o no.

La inmunoterapia es más eficaz cuando más precozmente se utilice. Una vez que el especialista considere que está indicado su empleo terapéutico, se recomienda iniciarla lo antes posible puesto que de esta forma su eficacia es mayor y más rápida contribuyendo no sólo a mejorar (disminuir) nuestra alergia sino también a prevenir la aparición de nuevas sensibilizaciones a alergenos diferentes.

La mejoría es evidente a los pocos meses tras iniciarse el tratamiento y se mantiene, a diferencia de la producida por los medicamentos, varios años tras la suspensión de la vacuna. Este es el motivo fundamental para recomendar el empleo de la misma durante un periodo mínimo de tres años.

¿Qué tratamiento elegir?, ¿cómo valorar la necesidad de medicación? ¿Está indicada la inmunoterapia? Será el alergólogo el que nos guíe en el camino hacia la mejoría.

 

Jenaro Hernández
Especialista en Alergia. Gerente Médico de Merck

 

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