¡Año nuevo, vida nueva (y más sana)!

¡Año nuevo, vida nueva (y más sana)!

¿Quién no ha pensado en algún momento de estos primeros días de 2019 en aquello de “Año nuevo, vida nueva”? Probablemente ya tengáis vuestra lista de propósitos, hábitos sanos y tareas que incorporar a nuestra vida cotidiana. Sin duda, ahora es el momento de hacerlo, pero… ¿por dónde empezamos? ¿Cómo hacemos para no desmoralizarnos al pasar por la báscula y comprobar los estragos que las dietas navideñas han causado en nuestra figura y posiblemente en nuestra salud? No te preocupes, el reto no es tan complicado.

Para empezar, conviene tener presente este planteamiento: no te sientas mal por haber comido de más durante estas fiestas. Es normal excederse un tanto con los dulces, las grasas y el alcohol, pero no sientas que has cometido ningún crimen. Generalmente, lo que le ha ocurrido a nuestro cuerpo es que ha ingerido productos altamente calóricos y a los que no está acostumbrado durante el resto del año, por lo que le cuesta más tiempo procesarlos. Pero volver a la normalidad y dejar en el camino toxinas y kilos de más no tiene por qué hacer aún más complicada la ya de por sí dura cuesta de enero.

Para ayudarte en tu propósito, aquí te dejamos estas seis recomendaciones fácilmente asumibles para cualquiera. Sí, para ti también…

  1. Controla tus emociones

Volver a la rutina tras las fiestas puede generar un desajuste emocional, la conocida “depresión posvacacional”, tristeza, falta de energía… y, cómo no, volvemos a comer para sentirnos mejor. La mayoría de las personas gestionan sus emociones comiendo (no, no te pasa solo a ti) y por ello es preciso reforzar la inteligencia emocional y no pagar la tristeza o ansiedad visitando la nevera, sino entreteniéndose con otro tipo de actividad, ya sea leer, pintar, estudiar, etc.

  1. Olvídate de la dieta

Es importante olvidarse de las dietas rigurosas y “milagrosas”, independientemente de los excesos que se cometan. El cuerpo no va a entender por qué se le somete de repente a un ayuno o se le reduce drásticamente la ingesta de alimentos. Hay que ir despacio al revertir los efectos de las Navidades. Lo más importante al principio es evitar los productos de los que más se ha abusado en estas fechas: alcohol, dulces y raciones excesivas.

  1. Recupera tus horarios

Sobre todo, las rutinas de alimentación. Para evitar pasar hambre se debe comenzar a racionar los alimentos agrupándolos en cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, media tarde y cena. Así se evitará estar más de tres horas sin comer y, por lo tanto, también las crisis de ansiedad, ya que este es el periodo de tiempo en el que se produce un descenso del azúcar y entran las ganas de comer, especialmente en aquellas personas que necesitan perder peso.

  1. Hidrátate con frecuencia

Es conveniente beber agua sin gas, infusiones y caldos para ayudar a depurar el organismo y limpiarlo de toxinas. No olvides que la fruta y la verdura no solamente son ricas en agua, sino también en fibra, lo que además de ayudarte a limpiar el organismo te hará sentir más saciado a lo largo del día. Asimismo, puedes hacer que tus comidas sean más ligeras sustituyendo el azúcar y las grasas por verduras, productos integrales, alimentos frescos y recetas sencillas y poca elaboradas.

  1. Realiza más actividad física

El ejercicio es imprescindible para la salud; todos debemos movernos más. La actividad física no se debe ver solo como una tarea quema-calorías, sino como unas “mini-vacaciones” diarias, algo que nos estimula y que nos ayuda a sentirnos mejor. Si tenías algún hábito deportivo y lo dejaste antes de Navidades, no dudes en recuperarlo. Si no era tu caso, ahora es el momento de dar el primer paso.

  1. Volver a la rutina de sueño

Es importante recuperar las horas de sueño, de 6 a 8 horas de descanso, para restablecer el equilibrio del organismo. Aunque hay personas que necesitan dormir menos, nuestro organismo y nuestro cerebro necesitan al menos un descanso de 6 horas. Además, ten presente otro dato demoledor: está comprobado que las personas que duermen poco tienden a comer más.

 

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