la esclerosis múltiple ya no es una enfermedad rara

Cómo nos cambia la cara cuando no dormimos

  • Los individuos que no duermen bien suelen tener los párpados más caídos, los ojos enrojecidos e hinchados y, con más frecuencia, aparecen las temidas ojeras.
  • Los últimos datos apuntan a que los españoles dormimos de media una hora menos que los europeos.

 

La falta de descanso no sólo se refleja en la cara en forma de cansancio; también puede cambiar los rasgos de la cara, según un estudio realizado en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, en el que además se ha analizado el efecto que estos cambios en los rasgos tiene en las relaciones que establecemos con los demás.

Los individuos que no duermen bien suelen tener los párpados más caídos, los ojos enrojecidos e hinchados y con más frecuencia aparecen las temidas ojeras. Pero dormir mal también se refleja en la piel, que se vuelve más pálida y con más arrugas, sobre todo en las comisuras de los labios. Todo esto hace que las personas que no duermen bien parezcan tristes y esa tristeza se traduce en un aspecto de cansancio y fatiga.

Los rostros de las personas poseen una importante información en la que se basa la interacción personal. Una persona cansada puede hacer que su relación con los demás sea de una determinada manera e influya en cómo los demás se comportan con ella. Esto es de suma importancia no solo para las relaciones sociales o familiares, sino también para las laborales.

Si cuando estamos enfermos, el personal sanitario que nos atiende se muestra cansado, nuestra confianza se resiente. Esto se debe, según el estudio que se publica en la revista internacional especializada Sleep, en que la percepción que tenemos de la cara implica que esté activada una red neuronal especializada y muy compleja. La apariencia facial puede afectar a lo que juzgamos de la persona que tenemos enfrente, sus capacidades y características, como la honradez, la agresividad y la competencia.

Los últimos datos apuntan a que los españoles dormimos de media una hora menos que los europeos. Habrá que pensar en irnos antes a la cama, para tener una buena cara, y un aspecto menos cansado y más saludable, no solo para rendir más en nuestro trabajo, sino para establecer una mejor relación con los que nos rodean.

 

Clara Castaño

Departamento de Comunicación de Merck

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