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¿Qué es el carcinoma de células de Merkel?

Raza blanca y edad avanzada, debilidad del sistema inmunitario y excesiva exposición al sol. Son las principales características y factores de riesgo que pueden presentar los pacientes con carcinoma de células de Merkel, un tumor maligno, primario y cutáneo, de origen neuroendocrino, poco frecuente y con tendencia a la recidiva local y a producir metástasis tanto ganglionares como sistémicas.

Las células de Merkel se localizan en la capa superior de la piel, muy cerca de las terminaciones nerviosas que reciben la sensación del tacto. El carcinoma de células de Merkel, también denominado carcinoma neuroendocrino de la piel o cáncer trabecular, se forma cuando estas células crecen fuera de control. Comienza a reproducirse de forma más frecuente en las áreas de la piel que tienen una mayor exposición al sol, especialmente la cabeza y el cuello, así como brazos, piernas y tronco.

Tiende a crecer rápido y hacer metástasis en un estadio temprano, por lo que un diagnóstico precoz es esencial. Por regla general, se disemina primero a los ganglios linfáticos cercanos, y luego a los ganglios linfáticos o partes de la piel distantes del cuerpo, los pulmones, el cerebro, los huesos u otros órganos. Además, se ha comprobado que hay casos en los que aparece de forma intraepitelial.

Por regla general, para detectar y diagnosticar este tumor se utilizan procedimientos para examinar la piel. En primer lugar, se realiza un examen físico, para verificar los signos generales de salud, además de analizarse los antecedentes. También se lleva a cabo un examen de la piel de todo el cuerpo para detectar si hay bultos o manchas de aspecto anormal (por su tamaño, forma y color). Otro de los procedimientos que se siguen para conseguir un diagnóstico es el de la biopsia de la piel, consistente en la extracción de células epiteliales o tejidos, que se analizarán en un microscopio para determinar si hay signos cancerígenos.

Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), la incidencia de este carcinoma aumenta progresivamente con la edad. Hay pocos casos en pacientes menores de 50 años y la media de edad en el momento del diagnóstico se sitúa alrededor de 65 años, considerablemente mayor en raza blanca que en raza negra, y superior, aunque de forma más leve, en hombres que en mujeres.

Junto con la edad, el sexo y el color de la piel, estar expuesto de forma prolongada a la luz del sol y a la luz artificial (en camas de bronceados o mediante la terapia con psolareno y radiación ultravioleta A para la psoriasis) puede influir en el riesgo de este carcinoma, al igual que tener antecedente de otros tipos de cáncer o tener debilitado el sistema inmunitario debido a una enfermedad, como la leucemia linfocítica crónica o la infección por el VIH.

En este caso, aunque la mayoría de los factores de riesgo no son modificables, algunos sí se pueden evitar. Por ello, reducir y controlar la exposición directa al sol y usar cremas protectoras de manera habitual, así como no abusar de las camas bronceadoras, puede disminuir la incidencia del carcinoma de células de Merkel.

 

 

Departamento de Comunicación de Merck

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