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Claves para prevenir la bronquiolitis

Hablamos de bronquiolitis cuando se produce una hinchazón y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas de los pulmones (bronquiolos), debido, por regla general, a una infección viral, cuya causa más frecuente es el virus sincitial respiratorio (VSR). Este virus es el agente etiológico más frecuente, causando aproximadamente el 70-80 por ciento de las bronquiolitis. Las infecciones por este virus afectan al 75 por ciento de los lactantes en su primer año de vida, con un pico de máxima incidencia entre los dos y los tres meses de edad. Le siguen rinovirus, bocavirus (HBoV), adenovirus, metapneumovirus (hMPV) y, con menos frecuencia, parainfluenza y el virus de la gripe.

Se trata de una patología que afecta sobre todo a los niños que tienen menos de dos años, siendo entre los tres y los seis meses la edad pico, y tiene una prevalencia en la que más de la mitad de los bebés están expuestos a contagiarse en su primer año de vida. La propagación del virus se lleva a cabo si entra en contacto con las secreciones de la nariz y la garganta de alguien que tenga la enfermedad. Esto se da cuando un adulto que tiene un virus tose o estornuda y el bebé inhala las gotas que lanza al aire, o bien toca juguetes u otros objetos que luego están en contacto con el bebé.

El virus se manifiesta tras un breve periodo de incubación, cuando comienzan los síntomas como la rinorrea, los estornudos y la tos, con o sin fiebre (que no suele ser muy elevada). Tras un periodo de uno a cuatro días, esta tos se vuelve más persistente y aparece irritabilidad, rechazo de los alimentos, taquipnea, disnea espiratoria, auscultación con sibilancias y dificultad al respirar.

Para evitar estos contagios, es fundamental llevar a cabo unas recomendaciones a modo de prevención. Estas medidas deben ponerse en práctica sobre todo en los meses de noviembre a marzo. Según la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (Neumoped), para prevenir el contagio hay que evitar, en la medida de lo posible, llevar al niño a la guardería, sobre todo si es muy pequeño o fue prematuro, además de prevenir el contacto con otros niños que asistan a estos centros.

En este sentido, también recomienda prohibir fumar dentro de casa y no exponer al bebé al contacto con cualquier persona resfriada, y si no se puede impedir porque son los propios padres los que están resfriados, estos deberán usar una mascarilla y lavarse muy bien las manos antes de coger al bebé.

También se deberá evitar estar en salas de espera con el niño durante mucho tiempo, ya que, al estar en contacto con otros niños y adultos enfermos, el contagio puede darse fácilmente. Es conveniente, asimismo, evitar acudir a lugares con grandes aglomeraciones de gente, como el transporte público, centros comerciales…

Finalmente, según Neumoped, ya que el contagio de las enfermedades respiratorias se puede dar de una forma tan sencilla como a través de las gotitas que expulsamos a través de los estornudos, cuando tosemos o a través de nuestras manos, será conveniente que cualquier persona que vaya a estar en contacto con el bebé se lave siempre las manos antes de hacerlo. Cualquier prevención es poca.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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