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Cómo el trastorno de la tiroides afecta a la fertilidad

¿Sabías que las enfermedades tiroideas están consideradas como la segunda afectación endocrina más frecuente en mujeres en edad reproductiva? Por ello, es de vital importancia que las futuras mamás presten atención a las disfunciones tiroideas, porque si no se tratan de forma adecuada, pueden afectar tanto a la concepción como a la salud de la madre.

La tiroides es una glándula ubicada en el cuello, productora de hormonas que influyen en casi todas las células, tejidos y órganos y que se encargan de medir la respuesta del cuerpo a otras hormonas. Además, su función radica en controlar el metabolismo, lo que desemboca en una afectación directa de las funciones críticas del organismo, tales como la regularidad de la menstruación, el embarazo normal y el metabolismo del bebé en su desarrollo, funciones directamente relacionadas con la fertilidad.

En cuanto a la alteración en la tiroides, puede deberse a un mal funcionamiento de la propia glándula, alteraciones en el hipotálamo o en la hipófisis o una mala sensibilización hormonal.

De cara a tener que tomar precauciones, es necesario conocer sus síntomas, y para ello hay que tener en cuenta las diferencias que existen entre hipertiroidismo e hipotiroidismo. ¿Las conoces? En el primer caso, la glándula tiroides produce y libera un exceso de hormonas tiroideas hacia el torrente sanguíneo, provocando una aceleración del metabolismo, mayor nerviosismo o estrés. Por su parte, en el hipotiroidismo la glándula produce una cantidad insuficiente de hormonas tiroideas provocando una ralentización del metabolismo, mayor cansancio, intolerancia al frío o calambres musculares.

En el caso de las mujeres en edad reproductiva, el tipo de tiroidismo que más afecta es el tiroides de Hashimoto, una alteración del sistema inmunitario en la que se crean anticuerpos que actúan contra él. En este sentido, la presencia de los anticuerpos puede provocar esterilidad femenina.

Las alteraciones tiroideas pueden declararse previamente o en cualquier etapa del embarazo, debido a los cambios hormonales propios de la condición. Cuando la aparición es previa, tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo producen una perturbación en el balance de las hormonas femeninas y en la función ovulatoria, reduciendo la fertilidad y complicando la concepción. Si hablamos de apariciones durante los meses de embarazo, una alteración en la glándula tiroides puede ocasionar problemas en el feto o aborto espontáneo en el primer trimestre. Por ello, tras el nacimiento se realiza de forma protocolaria un test de detección precoz de posible hipotiroidismo neonatal, conocida comúnmente como prueba del talón.

Es importante tener siempre presente este tema y no dudar en consultar a un especialista si se detecta algún síntoma y, por supuesto, poner atención a los controles que se indican previamente y durante el embarazo.

 

 

Departamento de Comunicación de Merck

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