02182HIGH_BLOOD_CELLS

Día Mundial de la Hepatitis, una lucha constante para dar a conocer la enfermedad

El próximo 28 de julio se celebra el Día Mundial de la Hepatitis, una enfermedad que, según define la Organización Mundial de la Salud, es una inflamación del hígado causada por uno de los cinco virus de la hepatitis, llamados tipo A, B, C, D y E.

De estos cinco tipos, A y E son causados por la ingestión de agua o alimentos contaminados, mientras que los otros tres (B, C y D) se producen de ordinario por el contacto con humores corporales infectados, siendo formas de trasmisión comunes la trasfusión de sangre, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la trasmisión de la madre al hijo en el propio parto, de un miembro de la familia al niño y a través del contacto sexual.

Según el último informe de la OMS, en el mundo aproximadamente 325 millones de personas padecen una infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) o de la hepatitis C (VHC), y 400 millones si se suman el resto de tipos. Este informe también pone de manifiesto que las hepatitis víricas causaron 1,34 millones de muertes en 2015, similar a la cifra de fallecimientos por tuberculosis o VIH, ambas en descenso. Además, se estima que sólo un 5 por ciento de las personas con hepatitis crónica sabe que están afectadas.

La infección por el virus de la hepatitis A es leve en muchos casos, y la mayoría de las personas se recuperan por completo y adquieren inmunidad contra futuras infecciones. En otros casos, pueden ser graves y potencialmente mortales, sobre todo en zonas poco desarrolladas y con un saneamiento deficiente. Por su parte, el VHE es una causa común de brotes epidémicos de hepatitis en las zonas en desarrollo y cada vez se le reconoce más como una causa importante de enfermedad en los países desarrollados.

Tanto en el tipo B como en el C, la patología puede pasar desapercibida, pues muchos pacientes no presentan síntomas, y se diagnostica al encontrar alteraciones analíticas en un estudio rutinario. Cuando ocurren, los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga, disminución del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces de color gris, artalgias e ictericia (tonalidad amarillenta en la piel y en los ojos). Y en fases avanzadas pueden aparecer hinchazón en las piernas y abdomen, alteraciones de la coagulación de la sangre o hemorragias por las encías y por la nariz.

Finalmente, las infecciones por el virus de la hepatitis D (VHD) ocurren únicamente en personas infectadas por el VHB. Esta infección simultánea por ambos virus puede causar una afección más grave y, en consecuencia, tener un desenlace peor.

En estos últimos casos, hay que destacar que un tratamiento adecuado podría evitar la aparición de complicaciones graves de las hepatopatías crónicas (cirrosis y cáncer de hígado), además, más del 90 por ciento de las personas con hepatitis C pueden curarse en un plazo de 3 a 6 meses.

El Día Mundial de la Hepatitis es el momento de redoblar los esfuerzos para luchar contra esta enfermedad, haciendo un llamamiento a sanitarios y población general para que conozcan de primera mano la patología, síntomas y formas de trasmisión, así como mejorar el acceso al tratamiento. Esta información es esencial para tomar medidas positivas y recurrir a la realización de las pruebas pertinentes, bien sea para descartarla o bien para conocer su existencia y aplicar el tratamiento adecuado y conseguir, como objetivo final, erradicar las hepatitis virales.

 

Departamento de Comunicación de Merck

Comparte esta entrada