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“Efecto 2000”, lo que realmente ocurrió y lo que podría volver a ocurrir

Hace casi 20 años, el planeta entero respiraba aliviado. El cielo no se había caído sobre ninguna cabeza, el fin del mundo tal y como lo conocíamos no llegó y el colapso global, tampoco. La psicosis colectiva que se había adueñado de empresas, particulares e instituciones por miedo a que sus equipos informáticos no superasen el “Efecto 2000” desapareció como por arte de magia, como si de un mal sueño o de un bulo venido a más se tratara. Pero el “Efecto 2000” (también conocido como Y2K) no fue, ni mucho menos, una broma o una profecía no cumplida de Nostradamus.

Durante los últimos meses del siglo pasado, los informáticos del mundo se encargaron de dar la voz de alarma: la práctica mayoría de los sistemas informáticos no estaban preparados para que sus contadores asimilaran el cambio de milenio, para que sustituyeran el “1” del milenio que nos dejaba por el “2” del que entraba. En consecuencia, las máquinas volverían a la primera fecha que sí eran capaces de reconocer: la de 1900. Este indeseado viaje en el tiempo podría desencadenar un apagón global con dramáticas consecuencias en nuestras vidas.

Los fabricantes de software lanzaron actualizaciones de urgencia para prevenir este bug. En todo el mundo se llegaron a invertir 214.634 millones de euros; en el caso español, fueron más de 420 millones los que se destinaron a corregir los programas que podían ser susceptibles de caer en este error con la llegada del nuevo milenio.

 

Los efectos reales

Las tremendistas consecuencias del “Efecto 2000” se quedaron, finalmente, en apenas algunos problemas aislados. Los más destacables fueron un par de incidentes con equipos no críticos en centrales nucleares de Japón (Ishikawa y Onagawa), problemas también en Japón para recibir SMS (resueltos el mismo día 1 de enero) y fallos en máquinas tragaperras en Estados Unidos o en los sistemas de validación de tickets en el transporte público australiano. También se vieron afectados los sistemas que marcan la hora oficial tanto en Francia como en Estados Unidos, donde vieron cómo sus respectivas páginas web tenían como fecha el 1 de enero de 1910.

En España, se detectaron problemas menores en dos centrales nucleares, en alguna gasolinera y en el sistema de recogida de datos de tráfico. Además, fallaron algunos parquímetros, que simplemente rechazaban los tickets de coches aparcados antes de medianoche.

 

¿Se va a repetir la historia?

No son pocos los que han advertido de que el efecto Y2K podría repetirse el 19 de enero de 2038. Esta fecha es la que sistemas operativos tradicionales, los smartphones y muchos programas informáticos que funcionan con sistemas de 32 bits no podrán distinguir del 13 de diciembre de 1901. La razón de esta supuesta amenaza se encuentra en que los sistemas de 32 bits almacenan memoria y ejecutan procesos utilizando 32 dígitos binarios (representados por un 0 y un 1), lo que permite un total de 4.294.967.295 combinaciones posibles.

La mayoría de los sistemas informáticos funcionaban hasta hace poco con sistemas de 32 bits, que llegado cierto punto agotarán todas sus posibles combinaciones numéricas. Sin embargo, y gracias al vídeo del famoso “Gangnam Style”, que reventó todos los contadores de YouTube (el vídeo fue visto más veces que un número de 32 bits: es decir, logró 2.147.483.647 visualizaciones), el problema se hizo visible. Desde entonces, los sistemas informáticos modernos se producen con 64 bits (con códigos de más de nueve trillones), siendo relativamente pocos ya los que operan con 32 bits. Como finalmente ocurrió con el cambio de milenio, ahora podemos respirar en paz, ya que no se prevé ningún “Efecto 2038”.

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