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El envejecimiento está en la cabeza… y en los genes

  • Un estudio muestra cómo el gen Sirt1 promueve la actividad neuronal en áreas específicas del hipotálamo, que son responsables de diversos cambios en el sistema musculoesquelético, aumentan el vigor y la longevidad.
  • Pero todavía quedan por despejar dudas del proceso por el que el gen Sirt1 en el cerebro hace que seamos más jóvenes.

 

Sentirnos jóvenes nos ayuda a estarlo. Por ello, muchos grupos de investigadores llevan años tratando de averiguar cómo se puede retrasar el proceso de envejecimiento. La mayor parte de las teorías apuntan a que la restricción calórica ayuda a ralentizar el deterioro progresivo asociado a la edad. En este proceso, como en otros muchos, los genes toman protagonismo y el Sirt1 tiene mucho que decir en el retraso del envejecimiento y en el aumento de la longevidad.

Un estudio que se publica en Cell Metabolism muestra cómo este gen promueve la actividad neuronal en áreas específicas del hipotálamo, que son responsables de diversos cambios en el sistema musculoesquelético, aumentan el vigor y la longevidad. Así, se ha visto en animales añosos que Sirt1 hace que los músculos sean similares en actividad y en agilidad a los de los  animales jóvenes.

Para saber cómo funciona exactamente este gen en el cerebro, el equipo de Shin-ichiro Imai, de la Universidad de Washington, en Saint Louis, estudió dos tipos de ratones: unos estaban modificados genéticamente para que produjeran más cantidad de Sirt1 en diversos tejidos y otros tenían una mayor cantidad del gen sólo en el cerebro.

Los que sobreexpresaban o producían una cantidad mayor de Sirt1 en el cerebro retrasaron el proceso de envejecimiento y aumentaron su esperanza de vida y lo hicieron de una forma similar a los animales que se alimentan con dietas de restricción calórica.

Tras analizar los resultados, los investigadores observaron que las hembras con una sobreexpresión de Sirt1 en el cerebro aumentaron su esperanza de vida en un 16 por ciento y los machos en un 9 por ciento, cifras que si se trasladan a los humanos puede ser una media de 13 ó 14 años para las mujeres, situando su esperanza de vida en los cien años. Para los hombres, la esperanza de vida aumentaría menos años y se situaría en más de 80.

Quedan por despejar dudas del proceso por el que el gen Sirt1 en el cerebro hace que seamos más jóvenes. Por el momento, nos contentaremos con sentirnos más jóvenes, porque nuestra edad depende en gran medida de nuestras ideas…todo está en nuestra cabeza.

 

Arantxa Pérez

Departamento de Comunicación de Merck

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