esclerosis múltiple

Esclerosis múltiple: cuando los límites se convierten en características

  • David Arias: “Yo me pongo el tratamiento los lunes, miércoles y viernes. Lo tengo incluido en mi rutina y sé que tengo que hacerlo para sentirme bien”.
  • David Arias: “No te puedes compadecer de ti mismo. Si te pasas el día quejándote, tu familia y tus amigos acaban compadeciéndose también de ti, lo que te impide disfrutar de la vida”.

 

Vivir con esclerosis múltiple es vivir con unas características concretas, pero no es llevar una vida llena de límites. Esta es la definición de David Arias, un arquitecto de 35 años de edad, que desde hace 15 años vive con esa enfermedad. Cuando tenía 20 años se la diagnosticaron y David se niega a dar un mensaje pesimista, sobre todo hoy que se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. “A causa de mi enfermedad no he dejado de hacer nada de lo que quería. Sé que no puedo escalar por mi falta de equilibrio, pero también hay personas que no lo pueden hacer porque tienen vértigo; así que estamos en igualdad de condiciones”.

Para poder vivir con la enfermedad es necesario “conocerte y reconocerte. Aceptar lo que eres y lo que tienes. De esta forma, igual que vas a la compra todos los meses, tienes que ir al hospital”.

Y no hay nadie más responsable del tratamiento que el paciente. “Yo me pongo el tratamiento los lunes, miércoles y viernes. Lo tengo incluido en mi rutina y sé que tengo que hacerlo para sentirme bien. Hay días en los que siento alguna molestia, pero eso es como cualquier persona que, por ejemplo, le duele la cabeza. Lo sabes, esperas un poco a que pase y a seguir con tu día. Ni se me ocurre dejar de tomar el tratamiento, sé que es bueno y controla mis brotes”.

David echa de menos más información positiva sobre la enfermedad. “Cuando recibes el diagnóstico no te dicen mucho. A mi me dijeron que tenía una enfermedad desmielinizante y tuve que investigar en qué consistía mi patología. Creo que debería haber un mayor apoyo psicológico y, sobre todo, más información positiva”.

Muchas veces, lo primero que se oye al pronunciar la palabra esclerosis múltiple es pobrecito. “Pero no te puedes compadecer de ti mismo. Si te pasas el día quejando, tu familia y tus amigos acaban compadeciéndose también de ti, lo que te impide disfrutar de la vida”.

David tiene una incapacidad del 40%, pero es prácticamente imperceptible, ya que se  he acostumbrado a vivir con las limitaciones motoras y sensitivas del lado izquierdo de su cuerpo. Si algún día se siente molesto, descansa un rato y sigue. No hay nada que el impida disfrutar de la vida.

 

Clara Simón
Departamento de Comunicación de Merck

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