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El estrés elevado durante la infancia de las mujeres podría aumentar el riesgo de parto prematuro

  • El riesgo de parto pretérmino se duplica en las mujeres que han sufrido dos o más experiencias traumáticas durante su infancia.
  • Lo próximo será conocer cómo el organismo “recuerda” los eventos traumáticos que se producen en los primeros años de vida de tal manera que se clarifique como afectan a la salud futura.

 

Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alberta, en Canadá, ha hallado una sorprendente correlación entre el estrés generado por experiencias traumáticas en la infancia y el riesgo de parto prematuro. De hecho, este riesgo parece duplicarse en las mujeres que han estado expuestas a dos o más experiencias vitales negativas durante la infancia.

Los autores, coordinados por el investigador David Olson, estudiaron a más de 200 mujeres que habían dado a luz en los hospitales de la zona de Edmonton. Un tercio de los nacimientos registrados fueron pretérmino, mientras que el resto llegó a término sin complicaciones. Las participantes en el estudio completaron un cuestionario sobre estrés que aportó información sobre sus experiencias vitales en los primeros años de vida y el estrés asociado a esas experiencias.

Se identificaron aquellas experiencias traumáticas que se produjeron antes de los 18 años, siendo la edad media de parto de 28 años. La mayor parte de estos eventos traumáticos se produjeron, de media, 10 años antes de que las mujeres dieran a luz.

Según los resultados, que se publican en BMC Medicine, el riesgo de parto pretérmino se duplicaba en las mujeres que habían sufrido dos o más experiencias traumáticas en la infancia. “Los eventos vitales traumáticos pueden tener un impacto negativo a largo plazo en la salud de las personas, incluyendo el desarrollo del embarazo. Las estrategias de atención prenatal deberían tener en cuenta el pasado de las mujeres y las experiencias que hayan podido afectar a su salud. Esto ayudaría a entender mejor la relación existente entre las experiencias vitales y los nacimientos pretérmino”, explica Olson.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen unos 15 millones de nacimientos prematuros en todo el mundo. Además de ser la principal causa de mortalidad entre los niños menores de 5 años, el nacimiento prematuro eleva el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, como diabetes tipo 2. Por otro lado, incrementa la probabilidad de presentar problemas cognitivos y de comportamiento.

Para combatir este problema, el investigador insiste en la necesidad de estudiar mejor esta sorprendente relación entre nacimientos prematuros y experiencias vitales negativas. Por ello, centra ahora su trabajo en conocer cómo el organismo ‘recuerda’ esos eventos traumáticos que se producen en los primeros años de vida de tal manera que afecten a la salud futura. Una pista, apunta Olsen, podría estar en los potenciales cambios que las experiencias estresantes de la infancia producen en la expresión de ciertos genes.

 

Alba Ruiz
Departamento de Comunicación de Merck

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