fábrica de ideas

Fábrica de ideas

  • Nuevo proyecto de Merck centrado en el descubrimiento y desarrollo de biomarcadores que ayuden a predecir la hepatoxicidad de los fármacos.
  • Si aparecen o desaparecen ciertos marcadores biológicos en las células tratadas puede indicar si un medicamento tiene efectos secundarios peligrosos para los seres humanos.

 

Si nos paramos a pensar cómo se empieza a investigar un fármaco concreto entre las infinitas moléculas que hay disponibles, la respuesta puede estar en las bioincubadoras. Un artículo del último número de la revista Explorer Magazine nos explica cómo el trabajo que llevan a cabo los investigadores que realizan su labor en las bioincubadoras se ve reflejado en el desarrollo de nuevos proyectos que redundan en beneficio de los pacientes. La bioincubadora de Merck Serono está en la Universidad de Tel Aviv y tiene como objetivo plasmar las aplicaciones prácticas que vienen de la investigación básica. Se trata de un proceso largo, en el que hay que tener paciencia antes de ver los frutos.

En 1978, Serono fundó una de las primeras empresas de biotecnología de Israel: Interpharm. Y la cooperación entre Interpharm y el Instituto Weizmann, que era inusual en aquellos años, dió paso a la creación de Interlab, una empresa conjunta se centró en la investigación y el desarrollo de posibles fármacos y es de aquí donde salió el interferón beta, la proteína de Rebif, utilizado ampliamente para tratar la esclerosis múltiple y que cumple ahora 15 años.

Otro de nuestros fármacos estrellas, el Erbitux, un anticuerpo monoclonal que inhibe el EGFR, también ha salido del Instituto Weizmann de Israel.

Y no queda aquí la cosa. Durante todo este tiempo la actividad investigadora de la bioincubadora de Merck no ha estado parada y, después de trabajar, madurar y reposar la idea ahora podemos contar con un nuevo proyecto. Hasta seis empresas esperan entrar en el complejo del nuevo laboratorio en los próximos años. La primera en llegar, el año pasado, ha sido Genómica Neviah, una empresa conjunta de Merck Serono y la compañía de genómica Compugen. Todo su potencial está centrado en el descubrimiento y desarrollo de biomarcadores que ayuden a predecir la hepatotoxicidad de los fármacos.

Lo que están haciendo en un primer momento es generar previsiones mediante la aplicación de los fármacos candidatos en las primeras etapas de desarrollo de modelos in vitro de órganos, como puede ser el hígado, y, a continuación, determinan el grado en que los agentes activos, que se están estudiando como posibles fármacos, influyen en la expresión de un conjunto particular de genes.

Si aparecen o desaparecen ciertos marcadores biológicos en las células tratadas puede indicar si un medicamento tiene efectos secundarios peligrosos para los seres humanos. De ser así, se detendrían las investigaciones y se ahorraría mucho tiempo y dinero.

Es un buen punto de partida, habrá que esperar a ver si la idea madura, crece, da su fruto y se puede patentar.

 

Rosa Yagüe
Directora de Comunicación de Merck

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