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Fiebre en los bebés, ¿a qué se puede deber?

Sois primerizos y la sola idea de que al bebé le pueda pasar algo os aterra. Le sube un poco la temperatura y corréis al médico por si algo se os está escapando. Para evitar estados de nervios y miedo, es mejor tener unas pautas sobre por qué sube la temperatura a los bebés, cuándo es necesario acudir al pediatra o cómo bajar esa fiebre en casa.

La mayoría de bacterias y virus que causan infecciones en los seres humanos crecen alrededor de los 37 grados, que es la temperatura habitual del cuerpo. Por ello, elevar la temperatura unos grados puede darle al cuerpo ventaja en su defensa. Por otro lado, la fiebre activa el sistema inmunitario para fabricar más glóbulos blancos, anticuerpos y otros agentes que luchan contra la infección. Por tanto, lejos de ser un enemigo, la fiebre es una parte importante en la defensa del cuerpo.

Aunque la primera fiebre en un bebé o en un lactante con frecuencia es atemorizante para los padres, es importante saber que la mayoría de las fiebres son inofensivas y están causadas por infecciones leves. En estos casos, por ejemplo, arropar demasiado a un niño puede incluso provocar un aumento de la temperatura. Además, en algunos casos, pueden sucederse convulsiones febriles, que habitualmente terminan de forma rápida. Estas convulsiones no significan que vuestro hijo tenga epilepsia o que le puedan causar algún daño permanente.

¿Cómo debes actuar frente a un episodio febril? No hay que arropar más al bebé, ni siquiera si tiene escalofríos, ya que logrará que la fiebre no disminuya; mejor mantenerlo con ropa ligera y liviana, sobre todo a la hora de dormir. Además, su habitación deberá estar a una temperatura adecuada (ni mucho frío ni mucho calor) y bien ventilada. Un baño con agua tibia (nunca muy fría) también puede ayudar en estos casos.

¿Cuándo se debe acudir al médico? Existen varios casos en los que se recomienda visitar al pediatra para descartar posibles complicaciones. Una de ellas es si el bebé tiene menos de tres meses y la fiebre está por encima de 38 grados; si el niño no parece estar despierto ni cómodo cuando le baja la fiebre; si los síntomas febriles reaparecen después de desaparecer; si cuando llora no produce lágrimas o si no ha mojado el pañal durante las últimas ocho horas.

En caso de que el bebé tenga de tres a doce meses y la fiebre supere los 39 grados, también será recomendable acudir al médico, así como si la fiebre se prolonga durante más de 48 horas. Las fiebres que aparezcan de forma intermitente durante más de una semana, las que superen los 40 grados o las que vayan acompañadas de otros síntomas, como dolor de garganta, diarrea o vómitos, también serán susceptibles de provocar una visita al pediatra.

Ante estas situaciones, lo más importante es mantener la calma y no tomar decisiones precipitadas. Pero siempre, ante la duda y con el fin de quedaros más tranquilos, se puede consultar al pediatra; él sabrá mejor que nadie cómo debes actuar en según qué casos.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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