fisioterapia respiratoria

¿Qué es la fisioterapia respiratoria?

La fisioterapia respiratoria es una especialidad de la fisioterapia dedicada a la prevención, el tratamiento y la estabilización de las disfunciones o alteraciones respiratorias, cuyos objetivos generales son mejorar la ventilación regional pulmonar, la función de los músculos respiratorios y la tolerancia al ejercicio, entre otros.

Con la fisioterapia respiratoria se pretende conseguir una mejora de los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad, consiguiendo la máxima capacidad física, mental, social y laboral de cada paciente.

La mayoría de los enfoques utilizados en el tratamiento de los problemas respiratorios implica la aplicación de diversas técnicas para la desobstrucción y relajación bronquial.

Según un estudio del neumólogo Antonio Salcedo Posadas, éstas son algunas de las técnicas de fortalecimiento de la musculatura respiratoria:

  • Respiración controlada. Es un procedimiento que ayuda a reducir la activación fisiológica y, por tanto, a afrontar la ansiedad. La técnica consiste en aprender a respirar de un modo lento, no demasiado profundo y empleando el diafragma en vez de respirar sólo con el pecho.
  • Ciclo activo modificado de técnicas respiratorias (ACBT). Esta técnica combina el control respiratorio, los ejercicios de expansión torácica y las técnicas de espiración forzada.
  • Fisioterapia respiratoria convencional. La técnica se apoya en el drenaje postural, las vibraciones, percusiones (“clapping”) y las espiraciones forzadas.
  • Drenaje autogénico. Es una técnica que se utiliza para ayudar a eliminar las secreciones mucosas de las vías respiratorias. El paciente elimina así la mucosidad sin ayuda externa y, por lo tanto, adquiere independencia.
  • Flutter. Es un aparato portátil de fisioterapia respiratoria que permite que en el momento de la expiración se genere por un lado una presión positiva oscilatoria controlada, y por otro lado interrupciones del débito respiratorio, lo que mejora la ventilación pulmonar periférica, facilita la eliminación de secreciones bronquiales y disminuye la disnea.
  • Presión espiratoria positiva (PEP). Es una técnica que ayuda a limpiar la mucosidad. Cuando se hace una sesión de terapia PEP se espira por un aparato que lleva el mismo nombre y que hace que el paciente presione para sacar el aire de los pulmones, lo que mantiene la vía aérea abierta algo más de tiempo. La mucosidad se mueve con más facilidad por la vía aérea abierta.

También se prescriben ejercicios y se enseñan posiciones de estimulación y de descanso para conseguir una capacidad pulmonar máxima y así poder llevar una vida normal. Esta práctica está indicada para aquellas personas que padecen algún tipo de enfermedad respiratoria, como las neumonías y el asma.

Por ejemplo, si nos centramos en pacientes infantiles con asma, un estudio afirma que el entrenamiento de los músculos respiratorios es una de las técnicas que mayores beneficios produce en los pacientes, ya que produce mejoras en la presión inspiratoria máxima alcanzada y en las variables de gravedad.

Además, existen estudios de los que se desprende que la fisioterapia respiratoria ayuda a mejorar la ventilación, reduciendo las resistencias de las vías aéreas en los pacientes con enfermedades pulmonares tales como la fibrosis quística.

Por ello, antes de acudir a un fisioterapeuta especialista en el aparato respiratorio, resulta recomendable consultar con un médico, para que evalúe el caso de cada paciente y lo lleve de manera personalizada.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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