Alimentación_

Grandes mitos de la alimentación

¿Todas las grasas son malas? ¿Los adultos no deben consumir lácteos? ¿Después de un atracón hay que ayunar? Los tópicos y mitos que giran alrededor de la alimentación son tan dispares que, a menudo, es difícil saber cuáles son ciertos y cuáles no. El “boca a boca” cobra especial protagonismo en este tema, puesto que dar consejos sobre nutrición se ha convertido en algo muy habitual gracias al auge del ‘lifestyle’. Y, puestos a escoger, seguramente adoptemos como hábito el que más nos convenga o agrade, ¿no?

El empeño por mantenerse en forma hace que, a menudo, se opten por medidas nutricionales y hábitos alimenticios que no solo no consiguen los resultados esperados sino que no benefician en absoluto a nuestro organismo. Según la Federación Española de la Nutrición (FEN), el hombre está renovando continuamente sus estructuras corporales a un ritmo diferente en función de la etapa de su vida en la que se encuentre, y para hacer frente a esta renovación necesita una determinada cantidad de nutrientes (hidratos de carbono, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales). Por ello, y para que el cuerpo esté sano tanto por dentro como por fuera, debemos incluir en nuestra dieta todos y cada uno de estos nutrientes y desterrar falsos ideales que pueden perjudicar a nuestra salud.

  • ¿Todas las grasas son malas? Las grasas se pueden consumir de manera saludable y en función del tipo que sea, si bien es cierto que no debemos abusar de las grasas ‘trans’ y saturadas, pues están directamente relacionadas con el aumento del colesterol en sangre y del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, por su gran aporte en omega-3 son beneficiosas para el organismo las denominadas ‘grasas saludables’ (mono y poliinsaturadas), que se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, la soja, el maíz, los frutos secos, el pescado azul…
  • ¿Las lentejas solo aportan hierro? Las proteínas de las legumbres son de calidad inferior a las proteínas animales, sin embargo, la combinación adecuada con cereales y alimentos ricos en vitamina C hace que nuestro organismo disponga de todos los aminoácidos esenciales.
  • ¿El pan integral engorda menos que el normal? Falso. El pan es una de las principales fuentes de energía y un elemento fundamental de la pirámide alimenticia. La principal diferencia entre ambos tipos de pan radica en la elaboración, pero a la hora de sumar calorías, ambos tienen un aporte calórico similar.
  • ¿Después de un atracón hay que ayunar? Falso. Expertos y guías alimentarias recomiendan realizar cinco comidas al día para controlar nuestro sistema de hambre-saciedad. De esta forma, al repartir la ingesta en varias tomas no llegaremos a la siguiente comida con un hambre excesiva que nos haga comer de más.
  • ¿Los adultos no necesitan tomar leche y demás lácteos? Falso. El principal aporte de calcio a la dieta proviene de los lácteos. Por ello, los adultos deben tomar tres raciones de lácteos al día. También ayudan a alcanzar las cantidades necesarias de vitamina D.
  • ¿Comer huevos todos los días es peligroso porque aumenta el colesterol? Falso. El huevo es un alimento muy nutritivo y equilibrado, compuesto de proteínas, lípidos, vitaminas y sales minerales, lo que le convierte en uno de los productos de mayor valor nutricional. Se trata de uno de los mitos más arraigados entre la población española, y desde el ámbito científico, además de desmentirse, se recomienda consumir entre tres y cuatro veces por semana.
  • ¿Los frutos secos tienen muchas calorías y por lo tanto su consumo no es recomendable? Falso. Las nueces, avellanas o almendras son alimentos muy grasos y, por lo tanto, muy energéticos. Su ingesta debe ajustarse a las necesidades nutricionales de cada uno, pero en ningún momento se desaconseja su consumo. Estos alimentos son saludables, porque, además de aportar fibra, su consumo se asocia con una reducción significativa del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular. Por temor a engordar, a menudo se prescinde de su consumo, aunque no está demostrado científicamente una asociación entre el consumo de cantidades recomendadas de frutos secos y un aumento de peso.

Lo fundamental que hay que tener en cuenta es que todo en exceso puede ser perjudicial. Si llevamos a cabo una dieta saludable y nutritiva y practicamos ejercicio de forma habitual, será más fácil de alcanzar el objetivo deseado: un cuerpo bonito por fuera ¡y por dentro!

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