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Tener hijos tras un tratamiento de fertilidad afianza a la pareja

  • El impacto emocional que supone la infertilidad es conocido y afecta tanto a hombres como mujeres, aunque éstas suelen tener un mayor sentimiento de culpabilidad.
  • Los especialistas deberían tener en cuenta este factor y trabajarlo con las partes implicadas que se someten a tratamientos de fertilidad, ya que el aspecto psicológico es primordial.

 

Los problemas de fertilidad pueden causar trastornos físicos y psíquicos, así como un desgaste en la pareja que puede tener consecuencias irreparables si no se soluciona a tiempo. Así lo indica un estudio que se publica en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica y en el que se ha analizado el porcentaje de divorcios entre las parejas con problemas de fertilidad que no han logrado tener un hijo, que es del 27 por ciento a los 12 años.

La infertilidad es un golpe duro para las parejas. El 27% de las que se han sometido a un tratamiento de fertilidad sin conseguir un embarazo acaba en divorcio, pero las parejas que lo superan se convierten en parejas mucho más estables. El impacto emocional que supone la infertilidad es conocido y afecta tanto a hombres como mujeres, aunque éstas suelen tener un mayor sentimiento de culpabilidad. Está claro que los tratamientos de fertilidad infructuosos reducen la calidad de vida de la pareja y aumentan sus niveles de estrés, de ansiedad y de depresión.

Trille Kristina Kjaer, del Centro de Investigación del Cáncer, en Copenhague (Dinamarca), ha basado su trabajo en los datos de estudios previos que sugieren que los problemas de fertilidad pueden producir el deterioro de la relación de pareja o estrés sexual, lo que puede favorecer la separación o el divorcio. “Por eso, quisimos estudiar qué sucedía a las mujeres que no lograban tener un hijo después de someterse a tratamientos de fertilidad”.

Tras analizar los datos del Registro Nacional Danés de Fecundación in Vitro, el grupo de Kjaer constató que el 57 por ciento tuvo al menos un hijo tras el tratamiento de fertilidad, mientras que el 43 por ciento no consiguió llevar a término un embarazo. Durante los siguientes 12 años tras someterse a los tratamientos de fertilidad, se constató que las mujeres que no tuvieron hijos tenían más posibilidades de divorciarse o terminar su relación si se comparaba con las que sí habían sido madres, que permanecían con sus parejas.

La investigadora asegura que su estudio demuestra que no tener un hijo después de someterse a un tratamiento de fertilidad puede afectar negativamente a la relación de pareja. Por eso, las que consiguen llevar a término el embarazo después de someterse a un tratamiento de fertilidad suelen afianzar su relación. Los especialistas deberían tener en cuenta este factor y trabajarlo con las partes implicadas que se someten a tratamientos de fertilidad, ya que el aspecto psicológico es primordial. ¿Qué opináis?

 

Alba Guerra Recas
Responsable de Comunicación en Merck

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