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La importancia de la actividad física en la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiometabólicas

Nadie duda de la importancia del deporte y la actividad física como base para llevar una vida saludable, mantenerse en forma y prevenir enfermedades cardiometabólicas. En este sentido, realizar algún ejercicio físico sirve también como tratamiento a pacientes con este tipo de patologías.

Controlar los factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, tabaquismo y sedentarismo) es la mejor estrategia de prevención. No obstante, también resulta primordial la adopción de hábitos de vida saludables, entre los que la práctica de ejercicio es fundamental.

Realizar actividad física moderada, evitando el sedentarismo, es un hábito de vida cardiosaludable, capaz de evitar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Un estudio del Consejo Superior de Deportes, afirma que persona activa es capaz de realizar programas de actividad física aeróbica de 30 minutos de forma continuada y al menos 4 ó 5 veces por semana. Por su parte, una persona sedentaria realiza menos de tres veces a la semana alguna actividad física de predominio aeróbico leve o moderado y no efectúa adecuadamente programas de ejercicios físicos relacionados con la prevención, corrección o rehabilitación de las enfermedades degenerativas.

En relación a la prevención del desarrollo de enfermedades cardiometabólicas, la actividad física incide favorablemente en distintos aspectos, tales como la prevención primaria y secundaria de la angina de pecho y del infarto cardiaco. También incide de forma positiva en evitar el sobrepeso y la obesidad, permite bajar la presión arterial, aumenta la fracción de colesterol HDL o ‘bueno’, y disminuye la del colesterol LDL o ‘malo’ y los triglicéridos, así como reducir el riesgo de diabetes.

¿Sabías que los ejercicios aeróbicos que más benefician al corazón son correr, caminar, nadar o montar en bici? Para una mejora cardiovascular general, correr a un ritmo medio es una estupenda manera de mantenerse en forma, aunque la mejora será más rápida si se hace en intervalos de alta intensidad. Mientras, si lo que se quiere mejorar es la fuerza de resistencia, es recomendable realizar una actividad moderada de alta intensidad para el fortalecimiento muscular dos días a la semana, dejando siempre un día libre entre ambas sesiones.

Para todas las sesiones de actividad física, hay que realizar un calentamiento previo al ejercicio y un enfriamiento al terminar. Además, si ya padeces algún tipo de enfermedad cardiometabólica, deberás realizar siempre una revisión médica antes de empezar y recibir indicaciones del doctor para descartar cualquier tipo de problema. Durante todo el ejercicio es recomendable mantener una buena hidratación para evitar posibles mareos y desvanecimientos.

Hay que recordar que las personas sedentarias tienen casi el doble de probabilidades de contraer enfermedades cardiacas que aquellas que se mantienen activas. Tan sólo hacer 30 minutos al día de actividad física puede marcar la diferencia entre estar en el grupo de riesgo o salir de él. Un pequeño esfuerzo diario que puede evitar problemas a corto, medio y largo plazo.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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