ENFERMERA

La importancia de la Enfermería como ayuda a la adherencia al tratamiento

El papel de la Enfermería en el proceso médico que vive el paciente y su familia es clave para ambos. Cuando se habla de atención al paciente, quien suele llevarse el protagonismo siempre es el médico. Sin embargo, detrás de dicho proceso se encuentra un equipo multidisciplinar, un complejo engranaje que se encarga de conseguir un buen diagnóstico y acceso a los tratamientos que necesita el paciente y de que lo siga tal y como prescribe el propio facultativo.

Aquí entra en juego el problema de la adherencia al tratamiento, que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el grado en el que el comportamiento de una persona se corresponde con las recomendaciones del profesional sanitario en cuanto a la toma de medicamentos, seguir un régimen alimentario y realizar cambios en su modo de vida.

Uno de los principales objetivos para el manejo del paciente es que esa adherencia al tratamiento, ya sea o no farmacológico, se cumpla. Sin embargo, en muchas enfermedades crónicas, el cumplimiento de este tratamiento por parte del paciente no siempre se lleva a cabo en los términos precisos. En este sentido, la Sociedad Española de Cardiología pone de manifiesto que entre un 20 y un 50 por ciento de los pacientes con una enfermedad crónica no toma los medicamentos según dicta la prescripción médica. Estos datos sitúan a la falta de adherencia al tratamiento como uno de los principales problemas de salud pública en los países desarrollados, tal y como afirma el Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OAT).

Es en este cometido donde la Enfermería tiene un papel trascendental, junto con la responsabilidad del propio paciente, y es que la relación enfermer@-paciente permite un contacto próximo y permanente y le convierte en el profesional más adecuado para el fortalecimiento de la adherencia al tratamiento.

Identificar las causas de dicho incumplimiento es imprescindible para tratar y valorar las intervenciones más adecuadas y personalizadas. Para ello, es primordial dar apoyo y soporte al paciente, de forma que no recaiga sobre él toda la responsabilidad del problema. También es necesario dar un enfoque individual y seguir una estrategia personalizada en cada uno de ellos, analizando factores relacionados con el paciente (edad, sexo, educación, situación laboral…), relacionados con la patología (si se trata de una enfermedad crónica, si no existen síntomas…) y relacionados con el tratamiento.

A esto hay que añadirle el vínculo de confianza y empatía con el paciente, función en la que la Enfermería cobra especial protagonismo. Tener una buena comunicación entre ambos, transmitir tranquilidad y dar apoyo emocional son pilares básicos para que el paciente se sienta con fuerzas para seguir de forma correcta con el tratamiento.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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