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Infertilidad masculina: qué la causa y cómo prevenirla

La incapacidad para conseguir un embarazo durante un largo periodo de tiempo puede estar relacionada con la infertilidad. En los hombres, esta enfermedad se origina por problemas físicos, ambientales (por ejemplo, los producidos por la contaminación de las ciudades), el factor hereditario e, incluso, malos hábitos como el tabaquismo, la ingesta frecuente de alcohol o el sedentarismo.  

La causa más común de infertilidad masculina es el bajo número de espermatozoides, cuya insuficiencia se determina con un análisis de semen que refleja su cantidad, movilidad y forma. Cuando el recuento es bajo, normalmente se observa que el esperma no tiene una forma idónea, no se mueve correctamente, o que el líquido seminal es excesivamente denso, lo que impide que se desplace con facilidad.

La medicina identifica cuatro causas para esta afección, según su origen: hormonal, genital, mecánico o espermático. Por un lado, el factor pretesticular está vinculado al déficit de hormonas masculinas responsables del desarrollo de los genitales masculinos. Por otro, el testicular está directamente relacionado con problemas en este órgano, al no producir de forma correcta los espermatozoides. Asimismo, el factor que se puede entender como mecánico es el postesticular, ya que el problema es causado por la obstrucción de las vías seminales. Finalmente, el factor espermático es el que causa la infertilidad por alteraciones nocivas en el esperma.  

Además de las causas médicas, hay que destacar que alteraciones emocionales como el estrés también pueden agravar el problema. A su vez, es recomendable no exponerse a enfermedades de transmisión sexual (ETS), tener una buena higiene personal y usar ropa interior holgada.

En cualquier caso, existen diversos tratamientos para combatir la infertilidad masculina y su procedimiento depende directamente del causante. Si se identifica un bloqueo que dificulta el movimiento del esperma, se recurre a la cirugía, aunque sus garantías de éxito varían según el caso, al depender de muchos factores.  Una terapia con mayor porcentaje de éxito es la hormonal, que se aplica cuando se observan problemas de carácter endocrino. Este tratamiento se lleva a cabo con inyecciones para elevar hasta niveles normales las hormonas encargadas de producir el esperma.

En caso de que se desee tener hijos y ninguna de estas opciones sea efectiva, se puede recurrir a terapias alternativas como los tratamientos de reproducción asistida. Pero debemos recordar que, aunque por lo general no se pueda prevenir la infertilidad masculina de origen genético y hereditario, llevar un estilo de vida saludable,  que incluya ejercicio y una dieta equilibrada, es fundamental para evitar problemas de fertilidad.

Departamento de Comunicación de Merck

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