Mujeres (1)

Innovar para satisfacer las necesidades no cubiertas en fertilidad

La situación laboral, la incertidumbre económica o el desarrollo de la carrera profesional son parte de los factores que inciden en el retraso de la maternidad, que se ha ido incrementando en los últimos años. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2016 la edad a la que las mujeres eran madres en España alcanzó la cifra histórica de 32 años, con solo 1,33 hijos. Este retraso de la maternidad acarrea distintas consecuencias, sobre todo a nivel biológico, ya que la fertilidad disminuye, en el caso de la mujer, a partir de los 35 años. Según datos estadísticos, las posibilidades de embarazo a partir de esa edad se reducen a la mitad, y al 10 por ciento en caso de superar los 40.

Según la Sociedad Española de la Fertilidad (SEF), en los últimos años se ha registrado un aumento de la demanda de servicios asistenciales en relación a estos casos, y es que, junto con la perspectiva vital de las mujeres, que comentábamos anteriormente, la población con problemas de fertilidad cada vez acude más a consulta, gracias a los servicios altamente especializados y a una creciente confianza en su eficacia. También se ha incrementado la demanda de técnicas de reproducción asistida de mujeres sin pareja masculina, sea de parejas homosexuales o bien de mujeres que desean afrontar la maternidad en solitario.

Esta situación también ha traído consigo el aumento de bebés nacidos mediante tratamientos de fertilidad y reproducción asistida. Los procesos para llevarlos a cabo cada vez son más automáticos, más fáciles de acceder, más seguros y con mayores probabilidades de éxito. A su vez, también se han popularizado las técnicas de preservación de la fertilidad, consistentes en conservar los óvulos de la mujer durante la edad fértil para que se puedan utilizar en el futuro.

Los avances en estas técnicas tienen como objetivo y compromiso ofrecer a mujeres y parejas una mejor experiencia con el tratamiento. El esfuerzo por conseguir una mayor innovación en estos tratamientos pasa por la inversión, tanto de tiempo como de personal plenamente cualificado, para conseguir la mejor opción de tratamiento para nuestros pacientes, mejorando el proceso y aumentando las posibilidades de éxito.

Dentro de estos avances, podemos destacar como novedades en el campo de la reproducción asistida los cambios que se han incorporado para mejorar la calidad de los gametos (óvulos y espermatozoides), como pueden ser las nuevas técnicas para mejorar la selección espermática; las novedades a nivel de laboratorio, en las que destacan los nuevos incubadores para los embriones o los nuevos medios de cultivo, y los avances en los tratamientos farmacológicos, así como en los métodos diagnósticos, más cómodos y menos dolorosos. Una realidad en la que nos queda mucho por avanzar, pero con un gran futuro por delante.

El hecho es que no todo está inventado en el ámbito de la reproducción asistida. Los futuros padres que se enfrentan a problemas de fertilidad aún tienen necesidades sin cubrir, y la innovación tiene que dirigirse a satisfacerlas, desde nuevas tecnologías que mejoran el proceso de reproducción asistida, hasta nuevas formas de administración que hacen que los procesos sean más cómodos para las pacientes, permitiendo un cumplimiento más sencillo y una mayor individualización del tratamiento, que es, al fin y al cabo, lo que persigue toda especialidad médica.

 

Departamento de Comunicación de Merck

 

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