anhedonia

La anhedonia o la incapacidad para sentir placer

Tendemos a pensar que tener buena salud significa estar bien físicamente. Sin embargo, a veces olvidamos que la faceta emocional juega un papel igual de importante para el bienestar y desarrollo de toda persona, por lo que es fundamental que seamos conscientes de la existencia de dolencias de tipo psicológico.

Sentir placer es también algo natural, pero hay personas que pueden tener una incapacidad casi crónica para lograrlo. Se trata de una situación anómala que puede acarrear un trastorno grave, denominado anhedonia, cuyo efecto más palpable es la ausencia de disfrute, ya sea físico, psicológico o social.

En este sentido, la anhedonia puede afectar a un aspecto en particular, como las relaciones sexuales, comer o relacionarse con los amigos, o de forma generalizada, al afectar a todos los aspectos de la vida del individuo.

Hay que advertir de que la tristeza es una emoción que no es mala de por sí y puede aparecer a raíz de ciertas vivencias, como malas noticias o pérdidas, o al estar estresados o preocupados. El problema se da cuando esta situación se prolonga demasiado en el tiempo, pudiendo resultar en una anhedonia.

La anhedonia, más que un síndrome o enfermedad, es un síntoma que puede ejercer como indicador de casos de depresión y, de forma menos habitual, de esquizofrenia, alcoholismo o drogadicción.

Desde el punto de vista fisiológico, este problema se presenta por la falta de dopamina en el cerebro, sustancia que es la responsable de que sintamos sensaciones placenteras. En circunstancias de estrés, ansiedad o depresión, el cerebro se bloquea y es incapaz de sintetizar esta sustancia.

Asimismo, la anhedonia afecta especialmente en el ámbito relacional del paciente, por lo que es habitual que pierda interés por las actividades de carácter social, lo que provoca que la persona evite el contacto y relacionarse con las personas de su entorno, al volverse huidiza y esquiva.

Al tratarse de un síntoma y no de un trastorno, la anhedonia no se puede tratar directamente, por lo que es preciso mitigar la enfermedad que la origina. En el caso de la depresión, el paciente deberá recibir un tratamiento específico con el que podrá reducir la falta de placer asociada a ella. Si por el contrario su origen es la esquizofrenia o la drogadicción, la mejora del trastorno logrará que la anhedonia remita.

En definitiva, lo más importante ante casos de anhedonia es que los pacientes acudan a especialistas que les puedan ayudar y, de igual modo, que el afectado y la sociedad se sensibilicen y huyan de los estigmas, prejuicios y estereotipos que por desgracia aún están asociados a este tipo de dolencias.  

Departamento de Comunicación de Merck

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