Big Data

La innovación en salud pasa por el big data

Podemos definir el ‘big data’ (grandes volúmenes de datos, por su traducción) como el conjunto de datos e información tan grandes y tan complejos que resulta muy difícil su procesamiento utilizando herramientas de gestión de bases de datos convencionales, por lo que se requieren distintas herramientas para que el uso de estos datos proporcione los mejores resultados. La investigación médica puede mejorar muchísimo si es capaz de asimilar esa enorme cantidad de datos, especialmente no estructurados, y organizarlos para definir las causas de enfermedades y establecer mejores soluciones.

En el sector Salud hay cantidades masivas de datos clínicos, pues existen numerosas fuentes de datos heterogéneas que arrojan mucha información relacionada con historiales de pacientes, enfermedades, centros de salud… Esta información, bien analizada, puede ser muy útil para los profesionales de la salud.

Los datos sobre salud se pueden extraer de historiales clínicos electrónicos, dispositivos de telemedicina, pruebas clínicas, e, incluso wearables. Además, los datos epidemiológicos, nutricionales y los genómicos, relacionados con lo que conocemos como Real World Data, y la medicina personalizada aportan un gran valor añadido, y pueden ayudar a tomar decisiones tanto a los médicos como a los gestores de los centros sanitarios, algo que incide directamente en la mejora del servicio de salud para los pacientes.

Mediante herramientas tecnológicas capaces de analizar volúmenes de datos procedentes de distintas fuentes y generados a gran velocidad, se extraen estas conclusiones, que pueden ser de gran ayuda al realizar diagnósticos por parte de especialistas, recabando evidencias clínicas imposibles de obtener a través de las redes tradicionales sencillas con las que se ha trabajado hasta ahora.

En el área de la salud, estos avances van ligados directamente a la capacidad de generar, almacenar y analizar grandes volúmenes de datos que confieren la capacidad de elaborar modelos predictivos, desarrollar patrones de comportamiento, descubrir nuevas necesidades y reducir los riesgos de enfermedades, además de proveer a los pacientes servicios más personalizados.

Un informe llevado a cabo por el McKinsey Global Institute en 2011 sugiere que si el big data se usara de una forma creativa y efectiva, podría suponer un beneficio de 250.000 millones de euros al sector público europeo y más de 300.000 millones de dólares al sector sanitario de los Estados Unidos. De ahí, dos tercios corresponderían a la reducción de gastos en cuidados de salud.

En esta misma dirección, otro informe de gran impacto es el ‘Big data in digital health’ de la Fundación Rock Health, que calcula ahorros de entre 325.000 y 525.000 millones de dólares, que divide de la siguiente forma: 25.000-50.000 millones de dólares en mejora de la coordinación en la atención al ciudadano; 125.000-175.000 millones en la lucha contra los fraudes y los abusos, y 175.000-200.000 millones de dólares en la lucha contra las ineficiencias administrativas y clínicas. El informe concluye con tres tendencias que emergen en el uso de los datos y que considera de gran trascendencia: trabajar con conjuntos de datos limitados, combinar una gran variedad de datos y agruparlos como método para mejorar resultados.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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