Verónica Casado

LA MEJOR MÉDICA DE FAMILIA DEL MUNDO ES ESPAÑOLA

Más allá de los casos de Luis Rojas Marcos, que llegó a dirigir el Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York; de Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular del prestigioso Hospital Mount Sinaí, en Nueva York; o de la asturiana Margarita Salas, la primera mujer que ha entrado a formar parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el talento científico español continúa haciéndose valer dentro y fuera de nuestras fronteras.

El último nombre que ha pasado a engrosar esta lista de ilustres de la medicina mundial es el de Verónica Casado, una vallisoletana de 57 años que acaba de ser nombrada mejor médica de familia del mundo por la Organización Mundial de la Medicina de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés). Un reconocimiento que nunca antes había conseguido un médico de familia de España y que se suma al que ya obtuvo como mejor médica de familia europea en Praga en 2017 y el de Iberoamérica, en Cali, hace apenas unos meses.

WONCA, que representa a medio millón de médicos de familia en todo el mundo, se reúne cada dos años para celebrar su congreso internacional más importante y fijar el rumbo para la atención primaria a nivel mundial. Y precisamente ha sido en el marco de este congreso, en Seúl (Corea del Sur), donde se ha otorgado a Casado este WONCA Five Stars, un premio que se otorga a quienes alcanzan la excelencia en la asistencia sanitaria y que implica el reconocimiento de sus compañeros en cinco categorías: capacidad de comunicación, trato al paciente de manera personalizada, dotes de liderazgo en su comunidad, toma de decisiones éticas y capacidad de trabajo en equipo.

En una entrevista concedida al diario El País, Verónica Casado, que actualmente codirige el proyecto de salud de Castilla y León, reconoce también que uno de los problemas de la atención primaria es que apenas deja tiempo para la investigación. A pesar de ello, a lo largo de su carrera ha logrado participar en más de 600 obras científicas; ha editado cuatro libros sobre la especialidad, entre ellos el Tratado de Medicina de Familia y Comunitaria; ha sido autora de otros 32, y ha intervenido en más de 300 simposios nacionales e internacionales, en los que recuerda que “hay que seguir desarrollando la formación de los médicos en el abordaje familiar, porque se conoce mejor al paciente si se conoce a su familia. Si tienes una familia llena de obesos o fumadores, es más fácil que haya enfermedad”.

La doctora Casado no ha dejado pasar la ocasión que le ha bridado este reconocimiento internacional para llamar la atención sobre el hecho de que “desde el estallido de la crisis, la atención primaria ha sido la más perjudicada“. También espera que el galardón que ha recibido, y que extrapola a todos los facultativos españoles, sirva para que se mejore la financiación de la Sanidad y se refuerce la atención primaria.

Y es que, lamentablemente, no todos son alegrías en el ámbito de la medicina y la investigación en España. Según un observatorio de la Comisión Europea publicado en 2017, España ha perdido a un 9% de sus investigadores en los últimos cinco años, lo que supone un retroceso a los niveles del año 2007. Frente a los 126.633 científicos censados que trabajan en España, se estima que entre 15.000 y 20.000 investigan fuera del país, y no todos por voluntad propia. Facilitar el retorno de todo el talento científico que marchó desde el comienzo de la última crisis económica ha de ser, sin duda, una de las prioridades de nuestra sociedad.

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