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Lactancia materna, mucho más que alimentar a tu bebé

Desde el pasado 1 de agosto, se está celebrando en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna bajo el lema ‘Sosteniendo la lactancia materna unidos’, una iniciativa destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, la lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los bebés, pues, combinada con una alimentación complementaria, evita la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños. Además, supone importantes beneficios en el desarrollo psicosocial del propio niño.

Además, se recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los seis primeros meses de vida, para, a partir de ahí, continuar hasta los dos años, combinando otros alimentos. A nivel mundial, los lactantes menores de seis meses que reciben leche materna como forma de alimentación exclusiva no superan el 40 por ciento.

La lactancia no solo proporciona beneficios al bebé, también a la madre y a la sociedad en general, ya que existen ventajas tanto nutricionales e inmunológicas, como económicas y ecológicas. Se puede decir que la lactancia materna es la forma de alimentación que contribuye con mayor efectividad al desarrollo físico y mental del niño, proporcionándole los nutrientes necesarios y adecuados, según explica Unicef.

En este sentido, amamantar al niño de forma exclusiva hasta los seis meses y de forma complementaria hasta los dos años favorece también el desarrollo intelectual y su agudeza visual; son más activos, presentan un mejor desarrollo psicomotor y una notable capacidad de aprendizaje, y se ha demostrado que los niños prematuros alimentados con leche materna tienen un coeficiente intelectual significativamente superior a los que no la han recibido.

También protege la salud del niño, contribuyendo a un menor riesgo de contraer enfermedades infecciosas; estimula un adecuado desarrollo maxilofacial y previene las caries, y favorece el apego emocional entre la madre e hijo, ya que, al amamantar, el contacto piel con piel favorece la creación de vínculos de amor y seguridad entre ambos. Se considera que la interacción del bebé durante los primeros días, semanas y meses con sus padres formará las bases de su personalidad.

La lactancia materna no solo tiene beneficios para el niño, también los tiene para la propia madre, pues, además de que contribuye a que la pérdida de peso tras el embarazo sea más sencilla, minimiza el riesgo de caer en una depresión posparto. Además, según la Asociación Española Contra el Cáncer, tanto el embarazo como la lactancia protegen a la mujer del cáncer de ovario, y puede reducir la incidencia del cáncer de mama.

Los beneficios económicos de la lactancia también son importantes, pues suponen un importante ahorro de recursos a nivel familiar y social, tanto en alimentos como en las enfermedades que se evitan al amamantar.

Con la Semana Mundial de la Lactancia se pretende fomentar y promover este acto como forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables, a través de una buena información y el apoyo familiar y de la sociedad.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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