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Nacer en verano se asocia con una mejor salud

  • La clave de este hallazgo puede estar en la exposición a una mayor cantidad de luz del sol y a la vitamina D adquirida por la madre a partir del segundo trimestre del embarazo.
  • Gracias a los resultados de este estudio, se comprueba que el mes del nacimiento puede ofrecer información sobre los factores ambientales del niño durante la gestación que intervendrían en la salud de la edad adulta.

 

Nacer en verano se asocia a una mejor salud en la edad adulta, sobre todo en las niñas, ya que parece ser que afecta al peso y al comienzo de la pubertad, dos indicadores relacionados con una buena salud en la madurez. A esta conclusión ha llegado el equipo de John Perry, de la Unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, en un estudio que se publica en la revista Heliyon y que se ha llevado a cabo revisando los datos de cerca de medio millón de personas de Reino Unido.

La clave de este hallazgo puede estar en la exposición a una mayor cantidad de luz del sol y a la vitamina D adquirida por la madre a partir del segundo trimestre del embarazo, lo que puede favorecer una mejor salud de los hijos cuando llegan a la edad adulta.

Se trata de unas conclusiones preliminares que tienen que contrastarse con más estudios, pero del trabajo se desprende que sobre todo las niñas nacidas en los meses de junio, julio, agosto y septiembre tienen un mayor peso y estatura al nacer y alcanzan la pubertad a una edad más tardía que las niñas que nacen en invierno. Este último aspecto se ha relacionado con una mejor salud en la edad adulta, pero aún tiene que contrastarse con estudios que incluyan a un mayor número de personas.

Por el momento se desconocen los mecanismos que se asocian a estos patrones, pero es la primera vez que se relaciona la llegada a la pubertad con la estación en la que se ha nacido. Según Perry, estos resultados ponen de manifiesto que el mes de nacimiento tiene un efecto medible en el desarrollo y en la salud, “pero debemos avanzar en ese sentido para entender mejor los mecanismos subyacentes antes de que estos hallazgos se plasmen en beneficios de salud reales”.

El autor del estudio recuerda que, normalmente, el momento de la concepción y el nacimiento se producen al azar, donde patrones de salud de los padres no influyen. De ahí la importancia de los resultados del estudio, ya que el mes del nacimiento puede ofrecer información sobre los factores ambientales del niño durante la gestación que intervendrían en la salud de la edad adulta. Y tú, ¿en qué mes naciste?

 

Departamento de Comunicación de Merck

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