El paciente integrado en el sistema

El paciente integrado en el sistema: un nuevo concepto de salud

La integración del paciente en el sistema sanitario tiene como objetivo poner en valor la labor de los ciudadanos como sujetos activos en todo el procedimiento médico, haciéndoles ganar confianza y protagonismo. Bajo esta manera de entender la Medicina, las personas deben tener acceso a todo aquello que atañe a su salud.

Esta integración juega un rol muy importante en las decisiones médicas. Hemos pasado de un modelo de Medicina en el que el médico era prácticamente el único agente activo en el s. XX, a una Medicina participativa en la que el paciente toma un rol activo en el cuidado de su salud desde hace unos años. Este cambio ha venido motivado, en parte, por las nuevas herramientas digitales y sociales. Pero ¿hacia dónde vamos? Pues hacia un modelo de Medicina cada vez más colaborativa, en el que los procesos de decisión clínica serán conjuntos y la atención tendrá lugar tanto dentro como fuera de los centros médicos.

Como ya se ha citado anteriormente, la mayor integración del paciente pone a los ciudadanos en un papel más activo en la toma de decisiones relacionadas con su salud. Años atrás, el sistema sanitario había relegado al paciente a un papel pasivo, en el que el ciudadano se limitaba a ser cuidado, mientras que los médicos tomaban decisiones por él y se hacían responsables de los resultados. Esta implicación supone la erradicación de algunas costumbres muy arraigadas en el sistema sanitario.

Un paciente altamente implicado es un paciente con capacidad de tomar decisiones, satisfacer sus propias necesidades y resolver sus propios problemas, con un pensamiento crítico y un sentimiento de cuidado de su salud personal muy arraigado, aunque siempre con el apoyo de su médico.

Pero, ¿qué hace falta para ser un paciente altamente implicado? En primer lugar, conocimiento. La información es poder, y para llegar a este perfil de paciente hay que disponer de las nociones suficientes para entender las enfermedades y sus tratamientos. En este caso, el médico juega un papel muy importante, ya que debe ser el agente que proporcione dicha información al paciente.

El nuevo vínculo establecido entre el médico y el paciente permite personalizar los tratamientos, adaptarlos a las condiciones de vida de cada persona y aumentar su seguridad. El profesional sanitario debe asegurarse de que el paciente entiende completamente la información que él mismo le ha dado para que pueda hacer el mejor uso de ella en su propio beneficio. El hecho de compartir esa responsabilidad implica la confianza que el médico deposita en el paciente.

Los objetivos de situar al paciente no ya en el centro de la atención sanitaria, sino como un agente más, son conseguir un tratamiento efectivo que conduzca a la mejora de su calidad de vida y ofrecerle un tratamiento personalizado.

Para abordar la implicación del paciente desde el inicio en el desarrollo de los fármacos, el pasado jueves, 26 de enero, la Fundación Merck Salud organizó una jornada sobre el paciente integrado en el sistema en colaboración con Merck y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). ¡No te pierdas la conversación al respecto en nuestro perfil de Twitter!

 

Departamento de Comunicación de Merck

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