El papel del psicólogo en los tratamientos de Reproducción Asistida

El papel del psicólogo en los tratamientos de reproducción asistida

En los últimos años, no hemos dejado de escuchar hablar sobre el aumento de los casos de infertilidad, lo que convierte a esta enfermedad en una patología que está en boca de todos.

Cuando se diagnostica el caso, supone una ruptura en el ciclo vital de las personas, que estamos concebidas para nacer, crecer, reproducirnos y morir.

Quien sufre esta enfermedad puede llegar a sentir que va a poder llevar a cabo aquello para lo que ha sido creado y, por lo tanto, experimentar una sensación de fracaso personal. Por ello, es frecuente que las personas que se encuentran con esta situación acudan a las clínicas de reproducción asistida en busca de la ayuda de profesionales. En 2014, casi el 8 por ciento de los recién nacidos en España lo han sido por reproducción asistida gracias al uso de técnicas de fertilidad.

Sin embargo, a pesar de que estas cifras son favorables, todavía no se ha logrado que las parejas que se tienen que someter a un tratamiento lleguen sin ninguna afectación psicológica. Es aquí donde entra en juego la figura del psicólogo especialista en Reproducción Asistida.

Llegados a este punto, cabe destacar que los procesos de fertilidad son largos y costosos, y esto puede hacer mella tanto en la persona afectada como en su relación de pareja. Por ello, es importante que los tratamientos de reproducción asistida vayan de la mano de un psicólogo especialista en esta área.

Hoy en día, la mayoría de los centros de reproducción asistida cuentan con un psicólogo formado en sexología y terapia de pareja.

Según algunos estudios, la esterilidad afecta al 15 por ciento de la población en edad reproductiva de los países occidentales, lo que representa a 1 de cada 6 parejas, y estas cifras siguen en aumento.

En los últimos años, se ha comprobado que recibir apoyo psicológico durante cualquier tipo de tratamiento de fertilidad resulta de gran ayuda para la pareja. La terapia contribuye a aliviar la carga emocional que supone, sobre todo para las mujeres, el hecho de no poder concebir, y presta ayuda también sobre posibles dudas que puedan surgir en torno a la sexualidad y a las posibilidades de una concepción futura.

Por último, el papel de la Psicología resulta imprescindible en el momento en el que la pareja es notificada de que el embarazo no ha llegado a término y que lo tienen que seguir intentando.

No nos olvidemos de que la esperanza es lo último que se pierde y que existen muchas posibilidades para lograr ese ansiado final feliz: formar una familia.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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