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Problemas de salud que no presentan síntomas

Lo habitual es que cualquier problema de salud presente algún tipo de síntoma que haga que nos inquietemos y acudamos a nuestro médico de cabecera para descartar algo más grave o, simplemente, quedarnos más tranquilos. Pese a ello, hay ciertas enfermedades o problemas de salud que aparentemente no presentan ningún indicador, pero sí están ahí.

El primer caso en el que nos centraremos es en el de la hipertensión. Tener la tensión alta es un factor que puede predecir un futuro accidente cerebrovascular o un infarto. La presión arterial es una medición ejercida contra las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea sangre a su cuerpo; el término hipertensión se denomina cuando esa presión arterial supera unos límites marcados (por encima de 140/90mm Hg). Pese a que no presenta síntomas, se recomienda tener controlada la tensión, sobre todo si se consume más alcohol del habitual, convive con mucho estrés, padece diabetes o tiene antecedentes familiares con este problema.

El glaucoma es, según la Organización Mundial de la Salud, una de las causas principales de ceguera a nivel mundial, y, a diferencia de otra de las causas principales, las cataratas, puede ser irreversible si no se pone remedio a tiempo. El glaucoma es una patología ocular caracterizada por la pérdida de visión como consecuencia del daño en un nervio óptico. Puede relacionarse con la presión intraocular, aunque se barajan también causas de origen vascular y genético. Esta patología no se asocia a ningún tipo de dolor y puede que no nos percatemos de su existencia hasta que haya una pérdida de visión. Por ello, se recomienda hacerse revisiones oculares cada cierto tiempo, y, si superas los 40 años o tienes antecedentes familiares, hacerlo con periodicidad anual.

La diabetes tipo 2 es otra de las patologías ‘silenciosas’ que pueden aparecer sin que apenas nos demos cuenta. Y es que, sin realizarse una analítica, traspasar los niveles óptimos de glucosa puede pasar desapercibido. Por ello, si tenemos más de 40 años, la presión arterial alta y antecedentes familiares con esta patología, es recomendable hacerse un control de la glucosa, al menos, una vez al año.

La apnea obstructiva del sueño se caracteriza también por un número de diagnósticos muy bajo, pues cerca del 80 por ciento de los afectados desconoce que la padece, debido a la falta de síntomas visibles. Pese a ello, es una enfermedad mucho más común de lo que pensamos, pues según estudios epidemiológicos, el 26 por ciento de la población adulta está en riesgo de desarrollarla y el 9 por ciento lo hará en un futuro. Para evitar que ese infradiagnóstico siga siendo algo habitual, lo más recomendable es acudir al médico para que realice las pruebas pertinentes, facilitando así su detección y su posible remedio.

Al igual que ocurre con la apnea del sueño, muchas mujeres pueden no prestar atención a las alteraciones en su ciclo menstrual, pero en ocasiones esta irregularidad puede ser síntoma de ovarios poliquísticos, una de las causas de infertilidad en la mujer. Esto se produce cuando el cuerpo femenino produce cantidades un poco más altas de lo normal de hormonas masculinas. Esta alteración hormonal hace que se produzcan menstruaciones anormales o amenorrea, ganancia de peso, acné o exceso de vello en la cara. Todos ellos pueden ser síntomas circunstanciales vinculados a otros problemas de salud, pero que se deben tener en cuenta para proceder a un tratamiento y evitar males mayores.

Prestar una mayor atención sobre las irregularidades de nuestro organismo puede favorecer al diagnóstico precoz de muchas patologías o problemas de salud. Por ello, es recomendable consultar con el médico cualquier signo o síntoma con el que no estemos familiarizados.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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