redes sociales

¿La salud 2.0 necesita consultores externos?

  • El entorno 2.0 debe dirigirse a fomentar la interacción entre los profesionales y las instituciones, los profesionales y los ciudadanos.
  • La Sanidad sí que requiere de la interacción de empresas de servicios y productos con las organizaciones sanitarias para poder incidir en la salud de las personas de forma indirecta.

 

En esta ocasión me quiero centrar en la pertinencia de la figura del Consultor en medios sociales en el entorno de la salud, o “Social Media Healthcare Consultant” que parece mucho más importante en inglés. El trabajo, en términos generales de un Consultor de este tipo, es asesorar y preparar una estrategia de difusión y presencia en redes sociales de contenidos de salud para organizaciones, instituciones y empresas que quieren formar parte, de alguna forma, de la salud 2.0.

Resumiendo, su negocio consiste en cobrar a las empresas para ayudarles a que se integren en un movimiento de salud, en lugar de mantenerse en el entorno de la sanidad, dónde deberían permanecer, en mi opinión, ya que la Sanidad sólo influye un 20-30% en la Salud de las personas. Y hay otros elementos mucho más relevantes que estamos desaprovechando.

A estas alturas de la película ya todo el mundo que lea esto sabe, o debería, que es la salud 2.0, y que implica este movimiento para aquellos que creemos en el uso de internet, y las redes sociales como una herramienta más de nuestro trabajo. Según podemos leer en el Manifiesto Ablade 2010 se pretende, “un cambio en la cultura organizacional sustentado en una concepción horizontal y colaborativa, frente a la visión tradicional piramidal y jerarquizada”. Y es en este caso dónde no encuentro sentido alguno a la figura del consultor.

El papel del consultor en este ámbito es una adaptación de una figura 1.0 que pretende “ofrecer soluciones” comerciales en un entorno que debería dirigirse a fomentar la interacción entre los profesionales y las instituciones, los profesionales y los ciudadanos, y los ciudadanos con las instituciones. Y lo que se consigue es infoxicar esta relación que debería fluir con más facilidad llenándola de intereses, algo que no debería ocurrir.

Sin embargo la Sanidad sí que requiere de la interacción de empresas de servicios y productos con las organizaciones sanitarias para poder incidir en la salud de las personas de forma indirecta, por tanto veo muy justificada la presencia de este tipo de profesionales en la Sanidad 2.0, si se quiere llamar así, pero en ningún caso en lo que a la salud se refiere.

No deberíamos mezclar ambos entornos, porque es muy fácil confundir a los ciudadanos y profesionales, y la figura del consultor es la que hace el enlace para que se junten “el agua y el aceite”.

Raúl Ferrer
Editor de Fisioterapia en Atención Primaria
Mención especial Premio Merck al mejor blog de salud
@FisioenAP

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