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Trastornos del crecimiento, la importancia de un diagnóstico precoz

Que un niño sea más alto o más bajo que los niños de su edad, no tiene por qué indicar nada preocupante; puede ser simplemente un hecho genético, ya que tener unos padres más o menos altos influye de manera directa en el crecimiento de los hijos. No obstante, también es posible que exista un trastorno que haga que los niños no tengan una estatura, peso o madurez sexual normales. Esto se debe a la alteración de la hormona del crecimiento, producida por la glándula pituitaria.

Los niños que tienen una deficiencia de esta hormona, es decir, que no producen suficiente, pueden tener una estatura muy baja. En estos casos, el tratamiento con hormonas específicas puede estimular el crecimiento. En el caso contrario, las personas pueden tener un exceso de esta hormona y  producir demasiada, provocando un tumor en la glándula pituitaria. Este exceso de hormona puede causar gigantismo en los niños, una patología en la que los huesos y el cuerpo crecen demasiado. Para esta enfermedad, los tratamientos posibles incluyen cirugía para extirpar el tumor, medicinas y radioterapia.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) establece unos parámetros que recogen el crecimiento habitual de un niño. En este sentido, la lactancia se caracteriza por un crecimiento rápido durante los dos primeros años de vida, mientras que en la infancia el crecimiento es de 5 a 7 centímetros por año. Por último, la pubertad está caracterizada por un estirón puberal de entre 8 y 12 centímetros dependiendo del sexo.

La hormona del crecimiento es esencial para que los niños presenten indicadores normales de crecimiento, fortaleza muscular y ósea, y distribución de grasa. También ayuda a controlar el nivel de glucosa y lípidos del cuerpo. Por ello, el déficit de esta hormona provoca que el niño crezca lentamente, alcanzando una estatura menor que la de otros niños de su misma edad y sexo, con una desviación estándar (DE) por debajo de dos.

¿Qué causa exactamente el déficit de la hormona de crecimiento (DHC)?

El déficit de esta hormona puede estar presente desde el nacimiento o puede ser resultado de una afección o de una lesión cerebral grave, aunque a menudo se desconoce la causa que lo provoca.

Aproximadamente, un 80 por ciento de los pacientes que acude al médico por un crecimiento más lento de lo normal no padece ningún tipo de patología, simplemente se debe a su herencia genética o a un retardo puberal, que dura temporalmente. Tan solo un 20 por ciento presenta una talla baja patológica que requiere estudios exhaustivos.

Para conseguir un diagnóstico, el pediatra analizará la historia médica y la tabla de crecimiento del niño, en busca de indicios de DHC y otros trastornos que lo afecten. Además, llevará a cabo pruebas que ayuden a determinar la causa del retraso en el crecimiento tales como análisis de sangre o rayos X, o pruebas más específicas del DHC, como un análisis de sangre que refleje el nivel de la hormona de crecimiento, la prueba de estimulación de dicha hormona o una exploración de resonancia magnética. Estas pruebas también sirven para descartar que no se trata de otras patologías como hipotiroidismo, celiaquía, síndrome de Turner, enfermedad crónica o alteraciones esqueléticas.

En el caso de que estas pruebas den como resultado un DHC, se deberá iniciar el tratamiento, que implica inyecciones de somatropina, una hormona de crecimiento sustitutiva de la hormona endógena, aplicadas bajo la piel una vez al día. En función de los resultados que se vayan obteniendo, se cambiará la dosis según sea necesario. El seguimiento se hará cada seis meses para comprobar la eficacia y para controlar la función tiroidea y el metabolismo de los hidratos de carbono. Los mejores resultados de este tratamiento se producen cuando el diagnóstico se realiza a una edad temprana, llegándose a producir un crecimiento de 10 centímetros en el primer año.

Paralelo al tratamiento médico, el apoyo de familiares y amigos será esencial para evitar que el niño se sienta solo y perdido, haciéndole ver que unos centímetros menos (o más) no le hacen diferente del resto de sus compañeros.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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