tumores heterogéneos

Tumores “heterogéneos”: los enemigos de las terapias dirigidas

  • Según los hallazgos, las células de un mismo cáncer, aunque distintas entre sí, se “benefician” de las de su entorno para sobrevivir.
  • Para tratar los cánceres difíciles, el equipo de investigación propone modificar genéticamente algunas células del tumor, eliminando los genes que controlan la producción de factores de crecimiento para después reinsertarlas en el cáncer.

 

¿Por qué algunos tumores, como el de páncreas, son difíciles de tratar y suelen reaparecer, mientras otros son cada vez más sensibles a los tratamientos ‘a la carta’?

Resolver este enigma podría traducirse en el desarrollo de terapias más eficaces que consiguieran cambiar el pronóstico de los cánceres más agresivos. Una investigación que se publica esta semana en la revista científica PNAS, realizada con células de cáncer de páncreas y de otros tumores agresivos, aporta pistas que ayudarían a contestar esta pregunta.

Entre otras, hay dos características moleculares del cáncer que los científicos tienen claras.

La primera es que las células que forman un tumor no son iguales entre sí. Existen diferentes perfiles -forma, apariencia, genes expresados, potencial de expandirse a otras partes del cuerpo,…-. Este hecho se conoce como “heterogeneidad” del cáncer y dificulta el diagnóstico y el tratamiento. La segunda es que las células de un tumor generan sustancias (llamadas científicamente factores de crecimiento), que son las que le permiten crecer y multiplicarse.

En este estudio, los investigadores de la Universidad de East Aglia (UEA), en el Reino Unido, coordinados por el doctor Marco Archetti, descubrieron qué ocurre a nivel molecular en la “relación” entre estas células heterogéneas. Según los hallazgos, las células de un mismo cáncer, aunque distintas entre sí, se “benefician” de las de su entorno para sobrevivir. Así, si un tipo de célula se ve atacada por un fármaco, de forma que no puede generar las sustancias (factores de crecimiento) que necesita para sobrevivir y multiplicarse, las toma prestadas de la célula de al lado, distinta en forma y función, pero útil para el fin de su supervivencia.

“Vemos que el tumor se adapta fácilmente al cambio en la cantidad de factores de crecimiento, y esto explica por qué algunas terapias contra el cáncer no son definitivas y no evitan que el cáncer reaparezca en cuanto termina el tratamiento”, ha explicado el doctor Archetti.

Y visto esto, ¿cómo deberían tratarse estos cánceres ‘difíciles’? El  equipo de la UEA propone modificar genéticamente algunas células del tumor, eliminando los genes que controlan la producción de factores de crecimiento para después reinsertarlas en el cáncer. En estudios de laboratorio han visto que, en las condiciones adecuadas, las células modificadas se expanden en el tumor llevando a las células tumorales originales a la extinción -en lugar de creando mayor heterogeneidad-. Según su hipótesis, el tumor acabaría colapsando por la falta de factores de crecimiento.

Aunque falta mucho camino por recorrer antes de que esta teoría pueda concretarse en un fármaco, estudios como éste demuestran que el cáncer guarda cada vez menos secretos.

 

David Rodríguez

Departamento de Comunicación de Merck

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