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La vitamina C, un hito para la salud y para la Historia de Merck

  • Hace casi ya 80 años, Merck se dio cuenta del importante valor de la vitamina C para el mantenimiento de la salud y por eso asumió el reto de sintetizarla, lo que supuso un importante paso en la historia de la medicina.
  • Desde entonces, Merck ha apostado por la vitamina C como un gran aliado para el cuidado de la salud, sobre todo, en el periodo invernal a causa de los resfriados.

 

La vitamina C o ácido ascórbico es un antioxidante que contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo causado por el aumento de los radicales libres. La polución, los rayos ultravioletas, el tabaquismo, el ejercicio intenso o las infecciones pueden ser buenos ejemplos de situaciones en las que se dan reacciones de oxidación y producción de dichos radicales libres.

Los seres humanos no poseemos la capacidad enzimática de producir vitamina C y ésta es un nutriente esencial que interviene en la formación del colágeno para el funcionamiento normal de los vasos sanguíneos, de los huesos, de los cartílagos, de las encías, de la piel y de los dientes. Mejora la absorción del hierro, ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y contribuye a la función psicológica normal. También contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, especialmente en épocas invernales cuando proliferan las gripes y resfriados.

Hace casi ya 80 años, Merck se dio cuenta del importante valor de la vitamina C para el mantenimiento de la salud y por eso asumió el reto de sintetizarla, lo que supuso un importante paso en la historia de la medicina, hito del que nos sentimos muy orgullosos.

De hecho, fuimos la primera compañía en introducirse en el negocio de la producción industrial de vitamina C. El 8 de julio de 1933 registramos la marca CEBION y en septiembre de ese año enviamos los primeros comprimidos conteniendo 0.01 g de ácido ascórbico a hospitales y médicos para que las probaran.

Desde que en  1934 lanzáramos la primera vitamina C sintética (Cebion®) seguimos comercializándola en la actualidad como parte de nuestro portfolio.

Vamos a repasar la historia de uno de nuestros productos más emblemáticos:

El descubrimiento de los beneficios de la vitamina C se remonta al siglo XVI, cuando el explorador francés Jacques Cartier, estando en África, utilizó los conocimientos de los nativos para salvar la vida de uno de sus hombres que moría de escorbuto.

Ya en el siglo XVII, James Lind, un cirujano de la armada británica, comprobó que la vitamina C presente en las frutas prevenía el escorbuto. Pero el término de vitaminas no aparece hasta el siglo pasado, cuando en 1912, el bioquímico Casimir Funk lo utilizó para referirse a los nutrientes esenciales para la salud.

A partir de aquí, la vitamina C empezó a cobrar protagonismo. En 1920 se perfiló como el factor antiescorbuto, entre 1928 a 1933 los científicos Joseph L. Siverbely, Albert Szent-Gyiorgy y Charles Glen King aislaron la vitamina C y en 1933 los químicos británicos Sir Walter Norman Haworth y Sir Edmund Hirst, junto al polaco Tadeus Reichstein, la sintetizaron y fue la primera vez que se produjo de forma artificial.

En poco tiempo, la vitamina C cobró un protagonismo en la medicina que culminó en 1937 cuando dieron el Nobel de Química a estos dos químicos británicos.

Merck siempre ha estado presente en todo este proceso. Desde entonces y hasta ahora, hemos apostado por la vitamina C como un gran aliado para el cuidado de la salud, sobre todo en el periodo invernal en el que aparecen los temidos resfriados.

 

Arantxa Matalí

Medical Manager de Consumer Health en Merck

 

 

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