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Vuelta al trabajo: pautas para afrontar el síndrome posvacacional

En pleno siglo XXI nadie duda de la importancia de tener unos días de descanso y esparcimiento con el fin de poder desconectar de la rutina y el trabajo. Y es que cogerse unas vacaciones no es un mero capricho, es también una necesidad para nuestra salud mental y física. Pero esa época de disfrute, bienestar y despreocupación, como todo, tiene su fin.

Cansancio, fatiga, falta de apetito, sueño, dificultad para concentrarse, e, incluso, en casos más graves, molestias estomacales o musculares. Si te acabas de incorporar al trabajo tras las vacaciones y padeces alguno de estos síntomas puede que estés sufriendo lo que se conoce como síndrome posvacacional. Se trata de un trastorno leve que sufren muchos de los trabajadores al reincorporarse a su puesto de trabajo. En concreto, uno de cada tres, según datos de un informe de la consultoría de recursos humanos Adecco.

Además de los síntomas físicos que se han mencionado, también puede afectar a nivel psicológico, provocando falta de interés, irritación, nerviosismo, tristeza, ansiedad y falta de motivación. Del 66 por ciento restante del informe de Adecco, una parte importante padece o padecerá un cuadro de fatiga o estrés.

El síndrome posvacacional es característico de países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales (siete de cada diez disfrutan de dos o tres semanas de vacaciones), como es el caso de España, y en los que el grueso del descanso anual se concentra en los meses de verano.

La buena noticia es que el síndrome posvacacional es evitable. Pero es necesario poner algo de nuestra parte. Hacer que los madrugones, la rutina o la falta de tiempo vuelvan a formar parte de nuestra vida de una forma positiva es cuestión de actitud y sobre todo de ser realistas; hay que entender y tener claro que el cuerpo no dispone de un botón de encendido o de apagado, sino que tiene sus propios ritmos y su proceso de adaptación.

¿Cómo conseguir volver al trabajo sin notar los cambios? Existen medidas fáciles y efectivas para tomar las riendas de la situación y no dejarnos llevar por el malhumor y la exasperación, como  retomar el horario del sueño habitual de manera paulatina a medida que se acerca el final de las vacaciones; así el cuerpo no notará un cambio tan brusco. Además de ir acostumbrando al cuerpo, los trabajadores deben aceptar la vuelta a la rutina de una forma positiva y no pensar que el trabajo es una carga, sino verlo como un camino para crecer profesionalmente.

Pero ¿qué pasa si ya estamos sufriendo este síndrome? Al igual que en el caso anterior, es importante mantenerse optimista. Puedes aprovechar el regreso para cambiar hábitos de vida que no beneficiaban a tu salud, realizar actividades saludables, empezar a practicar algún deporte motivador, meditar e intentar llevar a cabo una alimentación sana. También es la situación idónea para centrarse en aspectos de tu vida positivos; bien sea con la familia, con los amigos o con los compañeros de trabajo. Disfrutar de los momentos que generen ilusión es fundamental para sobrellevar estos días.

 

Departamento de Comunicación de Merck

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